martes, 23 de octubre de 2012
Vamos de culo
miércoles, 28 de marzo de 2012
Ladran, ergo cabalgamos

Hace ya unos días que las redes sociales, las televisiones, los diarios, las emisoras de radio, en fin, todos los medios de comunicación se hacen eco de la Huelga General convocada en toda España para mañana, 29 de marzo. Hace también días, que en algunos de esos medios, con líneas editoriales abiertamente de derechas (y algunos no tan abiertamente), además de criticar duramente la convocatoria y vaticinar sin fundamento alguno un rotundo fracaso, sirven de portavoces para las organizaciones empresariales (CEOE, CEPYME, Foment, etc.) en lo que parece una campaña de desinformación, una burda y patética estrategia para generar miedo y desconcierto en los trabajadores que están considerando secundar la huelga. Dicha campaña consiste en repetir hasta la saciedad las consecuencias de hacer huelga mañana: Descuento salarial de un día (cotizaciones y retenciones incluidas), descuento de la parte proporcional de las pagas extras (si las hubiera) y alta especial en la Tesorería de la Seguridad Social de un día (es decir suspensión temporal de 24 horas del contrato). Solo eso supone hacer huelga mañana. Pero dichos medios se regordean exaltando lo “terrible que se verá en la vida laboral” y memeces similares.
Por su parte, las empresas están emitiendo a sus trabajadores, comunicados cuidadosamente redactados para no incurrir en inexactitudes, donde explican detalladamente las consecuencias a nivel salarial y de cotización antes expuestas. Tan solo hoy, yo he recibido de fuentes totalmente dispares (trabajadores de diferentes sectores) sendas cartas empresariales donde se exaltan de manera exagerada estas consecuencias, incluyendo la comunicación que el empresario esta “obligado” a hacer a la Seguridad Social de los trabajadores que se acojan a su derecho a huelga, para incluir dicha situación en su vida laboral. En estas comunicaciones y con un, aparente afán explicativo, se definen términos como “huelguista” y “No huelguista”.
Este tipo de comunicación que la mayoría del empresariado español está haciendo llegar a sus trabajadores persigue un fin único, evitar el despliegue masivo de trabajadores a favor de la huelga. Estos comunicados, firmados y maquetados, generalmente, por asesorías jurídicas de grupos empresariales, surgen a partir de un comunicado firmado por las principales patronales del país, CEOE y CEPYME, donde ponen a parir a los sindicatos, a la huelga, a los partidos de izquierda y a las organizaciones sociales que secundan la huelga. Definen la movilización como “huelga política” termino ridículo e inexistente porque una huelga es eso una huelga y punto. Esta huelga es en contra de una reforma laboral elaborada por la patronal y aprobada por el gobierno de manera unilateral y abusiva, así de simple, no hay más.
Por su parte, el gobierno, a través de sus portavoces, no para de advertir la “mala imagen que esto va a crear a España”, el supuesto “daño que se le va a hacer a la nación”, etc.
La realidad es que todos estamos cansados de gobiernos serviles que siguen los designios de una Europa neoconservadora dirigida por los mercados financieros, estamos hartos de incompetentes populistas que solo desean perpetuarse en el poder y no gobiernan para el pueblo que los ha elegido si no en contra de él. Mañana de ti depende que la huelga sea un éxito, mañana de ti depende que el gobierno recule y derogue una reforma injusta. Mañana, si ves un piquete, no te apartes, únete a él (no mordemos, no somos criminales, somos trabajadores como tú, que “estamos hasta los huevos”), mañana ve a las manifestaciones convocadas en todo el país. Ve a cualquiera de las que se van a llevar a cabo, convocadas por los distintos sindicatos y organizaciones sociales. Si no eres afín a los postulados de unos, seguro que te identificas con otros, ve y únete a alguna manifestación. Mañana es tiempo de aparcar las diferencias que podemos tener las izquierdas todas, mañana tenemos que estar unidos en un solo objetivo: Acabar con la reforma laboral y recuperar nuestros derechos fundamentales.
No nos debe asustar las sutiles amenazas de las patronales, el gobierno y las derechas en general, parafraseando al Quijote de Orson Wells (que no de Cervantes): “Ladran Sancho, señal que cabalgamos”.
martes, 20 de marzo de 2012
¿Por qué hacer huelga el 29 de marzo?

En España (para los que me leen del otro lado del océano y no se han enterado aún) se ha convocado una huelga general para el 29 de marzo; se ha convocado como consecuencia del Real Decreto de Ley 3/2012 que el Gobierno, de manera unilateral y sin contar con los agentes sociales, ha decretado. Este Real Decreto conocido como “Reforma Laboral”, se ha llevado a cabo bajo el pretexto de crear empleo fomentando la contratación, al menos este era el argumento del Gobierno antes de decretarla. Una vez aprobada por el gabinete y refrendada por el Congreso de los Diputados (donde el Partido Popular tiene mayoría absoluta), el Gobierno mismo ha comenzado a desdecirse afirmando cosas como “Bueno, la reforma no creara empleo por si misma…”
Los sindicatos, los partidos de izquierda y las organizaciones sociales llevan diciendo que esta Reforma, tal y como está elaborada, no servirá para crear empleo, más aún, destruirá el que queda: en el mes que lleva vigente ha destruido más de 100.000 puestos de trabajo. Esto es verdad, y no hace falta ser economista para saberlo, solo hay que tomarse el tiempo de leer los 67 folios que la componen.
Hablando en plata, la “Reforma Laboral” es un ataque directo, indiscriminado y mortal a los derechos de los ciudadanos porque:
Antes: Para que la empresa pudiera hacer un despido colectivo tenía que solicitarlo a la autoridad laboral, comprobar que era necesario ya que experimentaba perdidas en relación al ejercicio fiscal pasado, plantear un plan de viabilidad y, lo más importante, negociarlo con la Representación Legal de los Trabajadores (Comités de Empresa y Delegados). Si no se llegaba a acuerdo o la autoridad laboral no lo aprobaba, había que buscar otra solución.
Ahora: La empresa no necesita experimentar perdidas, tan solo con bajar su facturación durante nueve meses (ni si quiera hay que esperar a que termine el ejercicio fiscal), es decir con que gane menos, o peor aún, con que prevea que ganara menos en un futuro (si, si, aunque suene absurdo), es suficiente para que lleve a cabo un despido colectivo, sin que necesite aprobación alguna de ninguna autoridad, sin que necesite negociar con nadie, sin que necesite plan de viabilidad; en resumen, puede hacer el despido colectivo cuando le venga en gana. Esto ya se está aplicando en miles de empresas y solo ha pasado poco más de un mes.
Antes: Para despedir a un trabajador por causas económicas u organizativas, era necesario que la empresa demostrara a la Representación Legal de los Trabajadores con pruebas (informes económicos, contratos mercantiles, etc.) que esas causas existían.
Ahora: Con que el empresario aplique el despido preventivo, es decir, ese del punto anterior en que supone que va a ganar menos, o bien, que, como en el caso también del despido colectivo, experimente ganancias menores en los últimos 9 meses, son razones suficientes para despedir al trabajador con 20 días por año trabajado (con un tope máximo de 12 meses).
Antes: El contrato indefinido tenía un periodo de prueba que, dependiendo de la categoría profesional, podría oscilar entre 15 días y dos meses. Si no se supera el período de prueba no hay indemnización alguna.
Ahora: El contrato indefinido, en empresas de menos de 50 trabajadores (este tipo de empresas forman el 90% del tejido empresarial español) tiene un periodo de prueba, en todos los casos, ¡de un año!, (si, has leído bien), un año durante el cual se está expuesto a ser despedido sin ningún tipo de indemnización.
Antes: El absentismo solo era un factor a tomar en cuenta para despidos colectivos, y por consiguiente, el cómputo solo se tomaba en cuenta de forma colectiva.
Ahora: El absentismo es individual y se convierte en un motivo para el despido procedente, convirtiendo las IT (incapacidades temporales), es decir las bajas por enfermedad común, en motivos de despido; 12 bajas médicas en 2 meses y a la calle.
Antes: El Convenio Colectivo Sectorial determinaba, tablas salariales, horarios y jornadas, clasificación profesional, etc., y los convenios de empresa solo podían existir si mejoraban las condiciones del convenio sectorial o autonómico.
Ahora: El acuerdo firmado entre la empresa y la representación que hubiere tiene prioridad sobre cualquier Convenio Colectivo, (deslegitimando de esta manera a los agentes sociales), y lo más grave, pudiendo descolgarse del Convenio en materia salarial, horarios, distribución de la jornada, etc. En resumen, la empresa puede no hacer caso al convenio, pagarte menos, cambiarte el horario, la jornada, vacaciones, etc.
Bueno, estos son solo unos pocos de los aspectos que toca de forma lacerante y oportunista la dichosa Reforma Laboral, pero son muchos, muchos más, los cambios a peor que se han hecho al Estatuto de los Trabajadores. Estos cambios ya se están aplicando en miles de empresas, se sigue destruyendo empleo y no se ven visos de que las cosas cambien a mejor, al contrario.
Hay cinco millones de desempleados en este país, de los cuales, más de un millón y medio no reciben ningún tipo de prestación. El gobierno ha mentido sistemáticamente asegurando que no subiría impuestos a la renta y los ha subido, diciendo que “su” reforma generaría empleo y lo está destruyendo, diciendo que no tocaría los derechos sociales ni los servicios públicos y ha recortado sanidad y educación (pilares del estado de bienestar).
En este país se dice que hay libertad de expresión, pero, para los mandos policiales, los estudiantes que se manifiestan son “el enemigo”; en este país se dice que hay democracia, pero la patronal exige al gobierno que revise el derecho a huelga, y la derecha mediática y casposa se frota las manos.
…y aún dudas si harás huelga el 29M?
jueves, 14 de julio de 2011
Felip Puig... indignante.
11 meses, y 20 días que no escribo nada, creo que he roto el record de la vagancia literaria… Pero bueno, nunca es tarde para retomar, y he de decir en mi defensa que no he tenido demasiado tiempo para escribir aunque temas sobran.jueves, 3 de junio de 2010
La insurrección… ¿qué viene?
Estoy leyendo un “manifiesto” que encontré en una librería del barrio de Gràcia (Barcelona), “La insurrección que viene” (2009 editorial mesulina), lo firma un hipotético (?) “Comité invisible”; en su suerte de prologo “Puesta a punto”, este colectivo imaginario (?) dice de si mismo que “sus redactores no son los autores… …se han convertido en escribas de la situación”, pues sostienen que lo que se lee en las páginas de este libro es la recopilación de aquello de lo que se habla en toda Francia (la edición original es francesa), en los bares, en la calle, en las colas del paro, en los barrios marginales, etc. Mas allá de la existencia o inexistencia del Comité invisible, de la autoría colectiva y anónima del libro, el texto resulta un lucido ensayo de la situación social, política y económica que prima en la sociedad europea (me atrevería a decir mundial) desde, mas o menos, el último lustro; aún mas, “La insurrección que viene” propone pasar de las ideas a las acciones, nada nuevo en la teoría anarquista, pero si resultan demoledoramente realistas los planeamientos simples que hace sobre el control gubernamental (a la manera de George Orwell en 1984), la represión policial, el contubernio existente entre el poder político y el poder económico para perpetuarse simbióticamente, el individualismo de la masa y su consecuente falta de conciencia social.miércoles, 24 de febrero de 2010
Tutifruti... a proposito del 23F

- Una organización de izquierda no puede ser nacionalista, los nacionalismos (todos) son excluyentes y el comunismo por definición es incluyente: “todos somos iguales”.
- Una organización de izquierda no puede ser católica (ni de ninguna religión), el comunismo por definición es laico (no necesariamente ateo)
- Una organización de izquierda nunca apela en su discurso (verbal o simbólico) al pasado heroico de una cultura determinada o bien a una estirpe racial, el comunismo esta en constante transformación y evolución a través de la autocrítica.
Y ya que hablamos de justicia social y de reivindicaciones de clase, desde que empezó la crisis no he dejado de escuchar reclamos sobre la falta de actuación de los sindicatos “¿a que esperan?” decían. Ya respondían las centrales sindicales que mientras no se tocaran los derechos de los trabajadores, las movilizaciones contra el gobierno no tenían cabida, no así contra los artífices de la crisis (patronal y bancos) que si motivaron varias movilizaciones en todo el territorio español. Pero llega la propuesta del gobierno de aumentar la edad de jubilación y los sindicatos reaccionan inmediatamente convocando manifestaciones en todas las capitales de España; ayer fueron las de Madrid, Catalunya, Valencia y Asturias. En Barcelona, la mas concurrida, acudieron, según la Guardia Urbana 10.000 personas y según los sindicatos 50.000; yo estuve ahí, y ya os digo que hubo mucha gente, calculo que unas 20.000 almas inundaron por completo la Vía Laietana, pero he de decir que yo esperaba más, mucho más. ¿Dónde estabais?, ¿no os quejabais que era necesario salir a la calle?, ¿no espetabais que los sindicatos, según vosotros, estaban comprados por el gobierno y que no harían nada?, pues ya empezaron a hacer y os quedasteis en casa o en el bar para ver al Barça en la Champions: Penoso.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Ni socialista ni obrero
Absurda la propuesta del Gobierno Central para retrasar la edad de jubilación a los 67 años, absurda y contradictoria.Como es posible que, en el dialogo social, el Gobierno proponga reducir las cuotas patronales a la Seguridad Social y por otro lado pretenda que el trabajador cotice 2 años más de lo que cotiza ahora (un apunte: la edad de jubilación en España, 65 años, es la mas alta de Europa), ¿acaso se trata de que lo que va a dejar de ingresar la Seguridad Social en concepto de cuotas patronales lo recupere con la cotización de los trabajadores? Me parece que ésta es más bien la intención del Gobierno, así terminaría el mandato (en dos años) con las cuentas de la Seguridad Social sin merma, pero ¿a que coste?
Definitivamente, al PSOE le sobran dos siglas, las de en medio, porque de Socialista y Obrero no tiene nada: Primero, promete que la subida de impuestos no afectara a la clase trabajadora y solo lo hará a aquellos que ganan más en un intento por un reparto más justo de la riqueza y acto seguido sube el principal impuesto al consumo: El IVA. ¿Acaso los trabajadores no consumimos? De hecho somos los que más lo hacemos ¡no te jode! Y ahora pretende que los empresarios paguen menos seguridad social pero, para que le cuadren las cuentas pretende subir la edad de jubilación, lo cual a mediano y largo plazo provocara que haya mucho menos incorporaciones al mercado laboral, pero claro, estamos hablando de jóvenes que buscan su primer empleo, esos no cuentan en las listas del paro, así los números le salen, ¡manda huevos!
Afortunadamente los sindicatos, los partidos de izquierda (ya aclare que al PSOE no lo considero de izquierda) y la sociedad civil no estamos ni estaremos de acuerdo con la tontería esta, y allá el Gobierno si pretende sacarla adelante, que se atenga a las consecuencias
viernes, 29 de enero de 2010
Ciudadanos de pacotilla, rémoras del sistema, currantes irresponsables y comodinos… Eso es lo que somos.
Estoy hasta los mismísimos cojones de escuchar y escuchar quejas y quejas y mas quejas de todo tipo de personas: votantes de derechas, de izquierdas, no votantes, trabajadores mileuristas, parados, empleados de confianza, amas de casa, amos de casa, curas, ateos, jubilados, okupas antisistema, yuppies pro-sistema, y un largísimo etcétera. Se quejan de que los Sindicatos no hacen nada ante la crisis, exigen una huelga general, exigen mejoras sustanciales en los convenios colectivos, reclaman que los Sindicatos salgan a la calle a hacer la guerra al gobierno y a las patronales… piden sangre. Y yo me pregunto: ¿Y tú, que haces al respecto?, ¿de que manera te manifiestas y haces ver a la sociedad tu enfado?, ¿estas afiliado a algún sindicato?, ¿has montado elecciones sindicales en tu empresa?, ¿conoces tu convenio colectivo?, ¿has leído alguna vez el Estatuto de los Trabajadores?, ¿te has mojado por algún compañero de trabajo al que el “jefe” este puteando?Un sindicato, según la Real Academia Española, es una “asociación de trabajadores constituida para la defensa y promoción de intereses profesionales, económicos o sociales de sus miembros.” Si nos ceñimos estrictamente a la definición, un sindicato se debe únicamente a sus miembros, es decir a sus afiliados; la mayor parte de los quejicas que menciono al principio de la entrada, no están afiliados a ninguna central sindical, asumen que los sindicatos tienen la obligación “legal” de solucionarles sus problemas laborales, y si no lo hacen o no pueden hacerlo los tildan de “parásitos que viven de sus impuestos” en una clara alusión a la concesión de subvenciones que el Ministerio del Trabajo e Inmigración concede a las Organizaciones Sindicales cada año en proporción a su representatividad por la realización de actividades de carácter sindical.
Vayamos por partes. Primero que nada, las subvenciones que reciben los Sindicatos (todos) en función de su representatividad, en el mejor de los casos suponen menos del 10% de sus ingresos, estos datos se pueden comprobar perfectamente puesto que las cantidades otorgadas a cada sindicato cada año se publican en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y lo único que hay que hacer es multiplicar la cantidad de afiliados que tenga cada sindicato (CCOO tiene alrededor de 1,200.000 afiliados en España) por la cuota sindical que cobra por afiliación, un promedio de 10 euros mensuales. Si comparas el resultado de esa multiplicación con la subvención de cada sindicato obtiene al año del Estado, te darás cuenta que los Sindicatos viven prácticamente de las cuotas de los afiliados y no de las subvenciones del Estado ya que la diferencia es abismal.
Por otro lado, la lucha de clases supone la movilización de la clase trabajadora hacia la reivindicación de sus derechos laborales y sociales; pero para lograr esto, la clase trabajadora ha de tener, primero, lo que llamamos “conciencia de clase”, es decir, reconocerse como perteneciente a la clase trabajadora, y eso, apreciado lector, no es un común denominador en la sociedad española, ya que somos individualistas, aspiracionales, que, creemos que por tener un cargo intermedio o incluso alto en una empresa, estamos mas cerca de ser empresarios que trabajadores ¡nada mas lejano de la realidad!. La división de clases sociales en baja, media baja, media, media alta y alta, es un invento yanqui para mantener el sistema capitalista-consumista que ha servido de pilar al "Imperio" para mantener aletargados a los ciudadanos mas preocupados por ascender en la escala del establishment social que por procurar el bien común. En realidad solo existen dos clases sociales: La clase trabajadora y la clase empresarial; a partir de aquí hemos de reconocernos y ubicarnos en alguno de estos dos bloques, siguiendo el siguiente axioma, si soy un trabajador a cuenta ajena, sin importar mi cargo en la empresa, sin importar mi estilo de vida, sin importar mis aspiraciones, sin importar mi poder adquisitivo (todas estas características son legitimas, pero no han de interferir en el reconocimiento de la clase a la que pertenezco), entonces, kamarada, pertenezco a la clase trabajadora. Una vez que hago conciencia de clase, toca organizarme con mas compañeros que se reconozcan como trabajadores, y esto lo hago a través de las organizaciones sindicales cuyo cometido es movilizar a la clase trabajadora en el ámbito empresarial y social para defender y promover los intereses colectivos de la clase a la que representan.
Hace 2 párrafos mencione que Comisiones Obreras (CCOO) tiene alrededor de 1,200.000 afiliados en toda España, es el sindicato mayoritario tanto en afiliación como en representación, esto quiere decir que los demás sindicatos tienen menos afiliados, entre todos no deben sumar ni 4 millones, esto quiere decir que menos del 10% de la población esta afiliada a alguna organización sindical: ¿Conciencia de clase?, ¿cuál?, irresponsabilidad y pasotismo diría yo… Es penoso.
Si dejáramos de esperar a que otros nos resolvieran los problemas, si dejáramos de buscar culpables, si dejáramos de auto justificarnos constantemente, si dejáramos de tener miedo, si dejáramos de utilizar ese miedo como excusa, si dejáramos de hacer “revoluciones de bares” (que ahí somos todos muy valientes) y levantáramos verdaderamente la voz y el puño, ahí, en la calle, frente a los gobiernos, frente a los empresarios, frente a los secuestradores de nuestra libertad, entonces y solo entonces, kamarada, esta sociedad habría madurado, de momento me parece que la sociedad española (con todos sus ciudadanos y ciudadanas sin excepción) somos como un niño malcriado, soberbio y repelente.
¿Y tu, tienes conciencia de clase?
lunes, 9 de noviembre de 2009
Hace 20 años
Hace 20 años yo tenia 18, comenzaba mi mayoría de edad, mi “adultez”, en un mundo “libre”, ya no existían los bloques perfectamente definidos de “buenos y malos” que hasta ese momento habían marcado los valores sociales, políticos y económicos del mundo en el que había crecido, un mundo que se desarrollaba a la sombra del capitalismo yanqui cobijado por su paternalismo “democrático”. El mundo hasta ese entonces era como una peli de esas a las que nos acostumbro durante décadas Hollywood: Los buenos eran los de las barras y las estrellas y los malos los de la hoz y el martillo. El lenguaje visual de aquellas películas era muy elocuente, los escenarios en los que se desarrollaban las escenas “americanas” siempre llenas de color y brillo contrastaban radicalmente con los claro-obscuros de las escenas “soviéticas”, casi expresionistas, luz fría, paisajes nevados, planos con composiciones simples que nos invitaban a la soledad de una sociedad supuestamente oprimida por una oligarquía militar que, siempre según el discurso estadounidense, el único interés que le motivaba era la ambición desmedida y la maldad en estado puro, vamos, que eran la personificación misma del demonio.Unos años antes, Mijaíl Gorbachov había comenzado la reforma económica de la Unión Soviética conocida como Perestroika, asistíamos entonces al principio del fin de lo que, aun muchos, considerábamos la alternativa viable al neocolonialismo. Ese hundimiento de los ideales socialistas se vio materializado con la caída del Muro de Berlín. Cuando los mazazos resquebrajaban los bloques de granito, piedra y ladrillo, cuando los alicates cortaban las varillas y los alambres, no pude evitar sentir un poco de nostalgia. No era una nostalgia hacia el régimen soviético (traspolado al régimen comunista de la RDA), al fin de cuentas el muro no fue impuesto únicamente por el bloque comunista, los aliados fueron los principales promotores de su construcción, al fin de cuentas el Stalinismo no dejaba de ser un régimen totalitario que se alejaba del origen del comunismo, internacionalista por definición y en continua evolución (como plateaba Trosky). La URSS había optado por el estado de excepción permanente, quizás motivado por las dos guerras que asolaron el orbe en la primera mitad de siglo y las dos o tres que provoco Estados Unidos en la segunda mitad. O quizás fue la interpretación de Stalin y sus ideólogos al concepto de “dictadura del proletariado”.
La nostalgia que experimentaba mas bien se centraba en pertenecer a la ultima generación con ideales sociales, que sustentaba esos ideales en conceptos como la lucha de clases, la solidaridad, la conciencia de clase, el reparto justo de la riqueza o el estado de bienestar, conceptos todos socialistas, conceptos que nos hacían pensar en el bien común por encima del bien individual. Esos conceptos que servían de motor para nuestras ideas y, a su vez, de motor para nuestras acciones, se derrumbaban como se derrumbaba aquel muro que dividió familias, pero también dividió al mundo en dos; ese muro que se convirtió durante décadas en la columna vertebral del argumento principal de la gran película montada por los Estadounidenses, la película sobre el bien y el mal.
¿Era necesario el derrumbamiento del muro? ¿Era necesaria la transformación económica del bloque socialista? Probablemente fue una consecuencia lógica del desgaste del sistema comunista soviético, pero de ninguna manera debía suponer el fin de la revolución socialista, y no lo supuso pese a los esfuerzos de los Estados Unidos y sus aliados en desmontarla.
Con el tiempo, la alternativa al comunismo fue la social-democracia, un socialismo edulcorado que, si bien en sus inicios consiguió encaminar lo que quedaba de la revolución socialista hacia nuevas formas de lucha, adaptadas a tiempos mas democráticos, termino virando poco a poco hacia la derecha, con políticas económicas liberales que nada tienen que ver con los planteamientos originales de Marx, Engels, Lenin o Trosky.
Hoy vivimos en un mundo regido por los intereses económicos de las grandes multinacionales solapadas por gobiernos imperialistas que crean crisis económicas para reorganizar sus feudos a costa del “estado de bienestar” de sus ciudadanos, ese famoso y tan mentado “estado de bienestar” surgido a partir de las teorías social-demócratas e instaurado en una Europa que tiene una larga tradición reivindicativa de clase, pero que, a su vez, se ha sumido en una posición cómoda e individualista donde resulta muy difícil comprometer a la masa en una verdadera revolución que busque única y exclusivamente el bien común, pues la masa se ha dejado camelar por las aspiraciones que ofrece establishment capitalista. Por otro lado, dos terceras partes del planeta viven sumergidas en una pobreza extrema, pobreza que conlleva analfabetismo, sanidad nula, fanatismo religioso, en fin, que dista mucho del estado de bienestar europeo. Esa amplia población podría ser el perfecto caldo de cultivo para continuar con la revolución socialista, pero nos encontramos con elementos de control que ejercen sobre ellos las potencias económicas mundiales: Guerras, guerrillas, narcotráfico, explotación, dictaduras (de derechas y de izquierdas); con este panorama, es muy complicado, que no imposible, organizar a los pueblos en la lucha, sin embargo hoy día se hace, para bien y para mal, hoy día encontramos una América Latina mas o menos organizada en una Izquierda, variopinta si, pero definida y sobre todo unida, aunque insuficiente en sus esfuerzos y, en ocasiones, en sus intenciones. La población a la que pretenden liderar y representar esta demasiado ocupada en sobrevivir.
La revolución socialista debe abrir otro frente en Europa, un frente real, con una Izquierda verdaderamente unida que aparque sus diferencias y se encuentre en sus semejanzas procurando la concienciación de clase en la población trabajadora y posteriormente organizándola, liderándola hacia la autentica revolución socialista. Pero para conseguirlo hay que derribar muros mucho más cimentados que el muro de Berlín, me refiero a los muros del capitalismo, esos muros que, aun que invisibles, al día de hoy resultan infranqueables para una clase trabajadora aspiracional, una juventud desengañada y una clase política abusiva y ambiciosa.
martes, 28 de julio de 2009
Tanto se estira la cuerda...

¿No esta claro lo que pretende la patronal?, esto ya se vislumbraba desde que se inicio el “dialogo social”, al presidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), Gerardo Díaz Ferrán, no le interesa llegar a ningún pacto social pues desde el principio ha pedido imposibles (lo sabe), abaratar el despido a mas del 50%, crear un contrato único (más precario aún, si cabe), prescindir de la intervención estatal y/o autonómica en los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE)y la reducción de las cuotas patronales a la Seguridad Social en un 5%.
