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martes, 23 de octubre de 2012

Vamos de culo


Culo es una palabra que en España no supone altisonancia ni insulto alguno, es más, es de uso común en el día a día, en todas las esferas sociales, en todos los medios de comunicación; encender la tele en horario infantil y veréis en diferentes programas y bajo distintos contextos la palabra culo. La clave es esa, el contexto en el que se usa: “Me acabe el culo que quedaba de refresco” significa que acabé los restos de dicha bebida, “aparcaré de culo” significa que estacionaré el coche en reversa; así pues “ir de culo” es una frase hecha con la que uno quiere decir que no da abasto, que va desbordado de trabajo, de actividad, de estudio… De lo que sea.

Pues de culo vamos en España, o mejor dicho en las Españas, que son muchas y muy variadas. Está la España de Rajoy, esa que desborda unidad constitucional, que es indivisible, que es “la cuarta potencia económica de Europa” aunque este apunto del rescate económico de Bruselas.

También tenemos a la España policial, esa España donde de la noche a la mañana hacen un Código Penal a medida de la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; donde la resistencia pasiva, esa que puso de moda Gandhi, será un delito; donde convocar manifestaciones que se tornen violentas (aunque los convocantes no lo deseen) será un delito; donde grabar a los “agentes del orden” “haciendo su trabajo”, aunque esto suponga pegar palizas y romper material de trabajo a periodistas, será un delito; donde esos “agentes del orden”, a diferencia de la mayoría de países europeos, no van identificados con un número (ni con nada) y utilizan armamento que está prohibido en los demás países de la Comunidad Europea (como las balas de goma que ya han costado alguna vida).

Por otro lado tenemos a las Españas dentro de las Españas; algunas que quieren dejar de serlo más allá de las apuestas partidistas del democristiano President de la Generalitat de Catalunya y más bien respaldadas por la voluntad de un millón y medio de personas que, por diferentes motivos y con diferentes ideologías, salieron a la calle el pasado 11 de septiembre para decirle al resto de España que quieren ejercer su derecho a la autodeterminación. Y están las otras Españas dentro de las Españas, como la de Monago, el presidente de Extremadura, quien dice que los 5023 millones que pide Catalunya del Fondo de Rescate Autonómico es dinero que le pertenece a Extremadura y al resto de España, pero no a Catalunya… aunque Catalunya aporte el 28% del PIB Español (casi una tercera parte) sin recibir ni el 5% de regreso.

Hay mas Españas dentro de las Españas, unas refrendan por mayoría absoluta al Partido Popular, aunque este haya mentido sistemáticamente incumpliendo punto por punto su programa electoral; y otras dan la victoria al Nacionalismo Independentista votando por el Partido Nacionalista Vasco y por el recién nacido Bildu, referente de la Izquierda Abertzale.
Pero hay una España que aún puede cambiar las cosas, esa es la España reivindicativa, la España verdaderamente democrática, la de los jóvenes que ven su futuro en peligro y no están dispuestos a permitir que les arrebaten lo único que tienen, su esperanza y su dignidad. Esa es la España que se pone de huelga y sale a la calle a gritar ¡Basta!

Esa es la España más real, la que sufre los brutales recortes a la educación, a la sanidad, a la cultura; esos recortes orquestados por la clase política dominante, la de derechas, la que considera que ya nos está bien que los alumnos de primaria, secundaria y bachiller compartan clase con el doble de alumnos que el año pasado; la que considera que los universitarios pueden asistir a clase de pie porque en las aulas para 200 alumnos hay 700; esa clase política que piensa que está bien que esos mismos alumnos de universidad, el futuro de nuestro país, reciban clases una semana si y una semana no ya que no hay suficientes profesores en plantilla, los que tenían engrosan las tasas de desempleo y las filas del INEM. Esa clase política que mayoritariamente gobierna y que alcanzó ese gobierno a base de mentiras, de prometer jamás hacer lo que está haciendo, es la misma clase política que hará, porque ya se puso a ello, que los inmigrantes ilegales no reciban sanidad y si quieren recibirla deberán pagar unas cantidades absurdas de dinero, tan absurdas que les saldría más barato contratar un seguro privado. Esta es la España donde el 21% de la población vive por debajo de la linea de pobreza.

Esta España que dibujo, que es la de verdad, así de cruda, es la que saldrá a la calle el 14 de noviembre a luchar a través de la única arma legal que, de momento, nos queda: La huelga. Y digo de momento porque esos mismos barones del gobierno están considerando, si no eliminar, limitar ese derecho también.

Así que vamos de culo.


Al principio de la entrada hablaba yo de que la palabra culo, en general, no supone un insulto por sí sola, depende del contexto y ponía unos pocos ejemplos de frases que incluyen la palabra “culo” en su estructura. Me gustaría terminar con otro ilustrador ejemplo: Si no vas a la huelga general el próximo 14 de noviembre, si no ejerces tu derecho fundamental a quejarte, porque “vas de culo” con el trabajo, con los gastos o con el pretexto que quieras; entonces, no te quejes porque el gobierno, la empresa y la sociedad “te dan por culo” constantemente… Con el tiempo, tal vez, termine gustándote.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Ladran, ergo cabalgamos

Hace ya unos días que las redes sociales, las televisiones, los diarios, las emisoras de radio, en fin, todos los medios de comunicación se hacen eco de la Huelga General convocada en toda España para mañana, 29 de marzo. Hace también días, que en algunos de esos medios, con líneas editoriales abiertamente de derechas (y algunos no tan abiertamente), además de criticar duramente la convocatoria y vaticinar sin fundamento alguno un rotundo fracaso, sirven de portavoces para las organizaciones empresariales (CEOE, CEPYME, Foment, etc.) en lo que parece una campaña de desinformación, una burda y patética estrategia para generar miedo y desconcierto en los trabajadores que están considerando secundar la huelga. Dicha campaña consiste en repetir hasta la saciedad las consecuencias de hacer huelga mañana: Descuento salarial de un día (cotizaciones y retenciones incluidas), descuento de la parte proporcional de las pagas extras (si las hubiera) y alta especial en la Tesorería de la Seguridad Social de un día (es decir suspensión temporal de 24 horas del contrato). Solo eso supone hacer huelga mañana. Pero dichos medios se regordean exaltando lo “terrible que se verá en la vida laboral” y memeces similares.

Por su parte, las empresas están emitiendo a sus trabajadores, comunicados cuidadosamente redactados para no incurrir en inexactitudes, donde explican detalladamente las consecuencias a nivel salarial y de cotización antes expuestas. Tan solo hoy, yo he recibido de fuentes totalmente dispares (trabajadores de diferentes sectores) sendas cartas empresariales donde se exaltan de manera exagerada estas consecuencias, incluyendo la comunicación que el empresario esta “obligado” a hacer a la Seguridad Social de los trabajadores que se acojan a su derecho a huelga, para incluir dicha situación en su vida laboral. En estas comunicaciones y con un, aparente afán explicativo, se definen términos como “huelguista” y “No huelguista”.

Este tipo de comunicación que la mayoría del empresariado español está haciendo llegar a sus trabajadores persigue un fin único, evitar el despliegue masivo de trabajadores a favor de la huelga. Estos comunicados, firmados y maquetados, generalmente, por asesorías jurídicas de grupos empresariales, surgen a partir de un comunicado firmado por las principales patronales del país, CEOE y CEPYME, donde ponen a parir a los sindicatos, a la huelga, a los partidos de izquierda y a las organizaciones sociales que secundan la huelga. Definen la movilización como “huelga política” termino ridículo e inexistente porque una huelga es eso una huelga y punto. Esta huelga es en contra de una reforma laboral elaborada por la patronal y aprobada por el gobierno de manera unilateral y abusiva, así de simple, no hay más.

Por su parte, el gobierno, a través de sus portavoces, no para de advertir la “mala imagen que esto va a crear a España”, el supuesto “daño que se le va a hacer a la nación”, etc.

La realidad es que todos estamos cansados de gobiernos serviles que siguen los designios de una Europa neoconservadora dirigida por los mercados financieros, estamos hartos de incompetentes populistas que solo desean perpetuarse en el poder y no gobiernan para el pueblo que los ha elegido si no en contra de él. Mañana de ti depende que la huelga sea un éxito, mañana de ti depende que el gobierno recule y derogue una reforma injusta. Mañana, si ves un piquete, no te apartes, únete a él (no mordemos, no somos criminales, somos trabajadores como tú, que “estamos hasta los huevos”), mañana ve a las manifestaciones convocadas en todo el país. Ve a cualquiera de las que se van a llevar a cabo, convocadas por los distintos sindicatos y organizaciones sociales. Si no eres afín a los postulados de unos, seguro que te identificas con otros, ve y únete a alguna manifestación. Mañana es tiempo de aparcar las diferencias que podemos tener las izquierdas todas, mañana tenemos que estar unidos en un solo objetivo: Acabar con la reforma laboral y recuperar nuestros derechos fundamentales.

No nos debe asustar las sutiles amenazas de las patronales, el gobierno y las derechas en general, parafraseando al Quijote de Orson Wells (que no de Cervantes): “Ladran Sancho, señal que cabalgamos”.

martes, 20 de marzo de 2012

¿Por qué hacer huelga el 29 de marzo?

En España (para los que me leen del otro lado del océano y no se han enterado aún) se ha convocado una huelga general para el 29 de marzo; se ha convocado como consecuencia del Real Decreto de Ley 3/2012 que el Gobierno, de manera unilateral y sin contar con los agentes sociales, ha decretado. Este Real Decreto conocido como “Reforma Laboral”, se ha llevado a cabo bajo el pretexto de crear empleo fomentando la contratación, al menos este era el argumento del Gobierno antes de decretarla. Una vez aprobada por el gabinete y refrendada por el Congreso de los Diputados (donde el Partido Popular tiene mayoría absoluta), el Gobierno mismo ha comenzado a desdecirse afirmando cosas como “Bueno, la reforma no creara empleo por si misma…”

Los sindicatos, los partidos de izquierda y las organizaciones sociales llevan diciendo que esta Reforma, tal y como está elaborada, no servirá para crear empleo, más aún, destruirá el que queda: en el mes que lleva vigente ha destruido más de 100.000 puestos de trabajo. Esto es verdad, y no hace falta ser economista para saberlo, solo hay que tomarse el tiempo de leer los 67 folios que la componen.

Hablando en plata, la “Reforma Laboral” es un ataque directo, indiscriminado y mortal a los derechos de los ciudadanos porque:

Antes: Para que la empresa pudiera hacer un despido colectivo tenía que solicitarlo a la autoridad laboral, comprobar que era necesario ya que experimentaba perdidas en relación al ejercicio fiscal pasado, plantear un plan de viabilidad y, lo más importante, negociarlo con la Representación Legal de los Trabajadores (Comités de Empresa y Delegados). Si no se llegaba a acuerdo o la autoridad laboral no lo aprobaba, había que buscar otra solución.

Ahora: La empresa no necesita experimentar perdidas, tan solo con bajar su facturación durante nueve meses (ni si quiera hay que esperar a que termine el ejercicio fiscal), es decir con que gane menos, o peor aún, con que prevea que ganara menos en un futuro (si, si, aunque suene absurdo), es suficiente para que lleve a cabo un despido colectivo, sin que necesite aprobación alguna de ninguna autoridad, sin que necesite negociar con nadie, sin que necesite plan de viabilidad; en resumen, puede hacer el despido colectivo cuando le venga en gana. Esto ya se está aplicando en miles de empresas y solo ha pasado poco más de un mes.

Antes: Para despedir a un trabajador por causas económicas u organizativas, era necesario que la empresa demostrara a la Representación Legal de los Trabajadores con pruebas (informes económicos, contratos mercantiles, etc.) que esas causas existían.

Ahora: Con que el empresario aplique el despido preventivo, es decir, ese del punto anterior en que supone que va a ganar menos, o bien, que, como en el caso también del despido colectivo, experimente ganancias menores en los últimos 9 meses, son razones suficientes para despedir al trabajador con 20 días por año trabajado (con un tope máximo de 12 meses).

Antes: El contrato indefinido tenía un periodo de prueba que, dependiendo de la categoría profesional, podría oscilar entre 15 días y dos meses. Si no se supera el período de prueba no hay indemnización alguna.

Ahora: El contrato indefinido, en empresas de menos de 50 trabajadores (este tipo de empresas forman el 90% del tejido empresarial español) tiene un periodo de prueba, en todos los casos, ¡de un año!, (si, has leído bien), un año durante el cual se está expuesto a ser despedido sin ningún tipo de indemnización.

Antes: El absentismo solo era un factor a tomar en cuenta para despidos colectivos, y por consiguiente, el cómputo solo se tomaba en cuenta de forma colectiva.

Ahora: El absentismo es individual y se convierte en un motivo para el despido procedente, convirtiendo las IT (incapacidades temporales), es decir las bajas por enfermedad común, en motivos de despido; 12 bajas médicas en 2 meses y a la calle.

Antes: El Convenio Colectivo Sectorial determinaba, tablas salariales, horarios y jornadas, clasificación profesional, etc., y los convenios de empresa solo podían existir si mejoraban las condiciones del convenio sectorial o autonómico.

Ahora: El acuerdo firmado entre la empresa y la representación que hubiere tiene prioridad sobre cualquier Convenio Colectivo, (deslegitimando de esta manera a los agentes sociales), y lo más grave, pudiendo descolgarse del Convenio en materia salarial, horarios, distribución de la jornada, etc. En resumen, la empresa puede no hacer caso al convenio, pagarte menos, cambiarte el horario, la jornada, vacaciones, etc.

Bueno, estos son solo unos pocos de los aspectos que toca de forma lacerante y oportunista la dichosa Reforma Laboral, pero son muchos, muchos más, los cambios a peor que se han hecho al Estatuto de los Trabajadores. Estos cambios ya se están aplicando en miles de empresas, se sigue destruyendo empleo y no se ven visos de que las cosas cambien a mejor, al contrario.

Hay cinco millones de desempleados en este país, de los cuales, más de un millón y medio no reciben ningún tipo de prestación. El gobierno ha mentido sistemáticamente asegurando que no subiría impuestos a la renta y los ha subido, diciendo que “su” reforma generaría empleo y lo está destruyendo, diciendo que no tocaría los derechos sociales ni los servicios públicos y ha recortado sanidad y educación (pilares del estado de bienestar).

En este país se dice que hay libertad de expresión, pero, para los mandos policiales, los estudiantes que se manifiestan son “el enemigo”; en este país se dice que hay democracia, pero la patronal exige al gobierno que revise el derecho a huelga, y la derecha mediática y casposa se frota las manos.

…y aún dudas si harás huelga el 29M?

jueves, 14 de julio de 2011

Felip Puig... indignante.

11 meses, y 20 días que no escribo nada, creo que he roto el record de la vagancia literaria… Pero bueno, nunca es tarde para retomar, y he de decir en mi defensa que no he tenido demasiado tiempo para escribir aunque temas sobran.


Para los que me leen allende el mar y para aquellos que no están familiarizados con la lengua catalana, el Síndic de Greuges es el Defensor del Pueblo y es una figura jurídica que existe en prácticamente todas las Comunidades Autónomas de España cuya función es recibir y canalizar las denuncias ciudadanas en contra de las administraciones publicas.

Pues bien, según se lee en el articulo del diario 20 minutos en su edición digital el Conseller de Interior, Felip Puig, máximo responsable de las fuerzas de seguridad en Catalunya, no piensa abrir ninguna investigación y defiende que sus agentes se rigieron por el principio de la "proporcionalidad" a la hora de utilizar la fuerza.

Pues bien, este señor, Felip Puig es un mentiroso, por que yo estaba ahí, por casualidad, pero estaba ahí.

El 27 de mayo falte a mi habitual rutina de desayunar con el noticiero matinal y tal y como salí de la ducha, me vestí y emprendí rumbo a una empresa donde tenia una reunión a primera hora, así que no me entere del desalojo que se estaba perpetrando en Plaça Catalunya y que estaba siendo cubierto por todos los medios de comunicación, esa mañana no encendí la tele.

La empresa en cuestión, donde tenía la dichosa reunión, estaba en un edificio a 20 metros de Plaça Catalunya. Cuando salí del metro Urquinaona y camine en dirección a la plaza me extraño que la calle que desembocaba a dicha plaza estuviese acordonada, pero me dije, alguna manifestación o algún accidente y me fui a mi reunión. En esta empresa no tienen sala de reuniones ya que las instalaciones eran temporales así que mantuvimos nuestro encuentro en la terraza y mientras charlábamos un helicóptero de los Mossos d’Escuadra daba vueltas sobre nuestras cabezas a una altura mucho mas baja de lo habitual. Casi no nos escuchábamos por el ruido del motor y de repente se comenzaron a escuchar fuertes descargas de fusil, no una ni dos, varias descargas; la verdad, cuando no estas acostumbrado a esto, te acojonas un poco. Mis interlocutores me pusieron al tanto (ellos si que habían encendido sus teles por la mañana) y al terminar la reunión baje y camine hasta la esquina de la Plaça Catalunya, hasta donde se podía andar, justo a un costado del Corte Ingles. Ahí, pude ver como mas de 3000 personas cerraban Passeig de Gràcia dando apoyo a los 500 o 600 acampados de la plaza, entre los dos grupos una cantidad absurda de agentes antidisturbios con pasamontañas y empuñando, unos fusiles de balas de goma y otros sus porras. Pero ninguno de ellos, al menos los que yo vi, portaba su número en el uniforme, lo cual es obligatorio.

En la hora que estuve de pie viendo el patético espectáculo de las “fuerzas del orden” observé en por lo menos 10 ocasiones como los agentes antidisturbios de los Mossos d’Escuadra agarraban del brazo y empujaban a todo aquel peatón que fuera caminando por debajo de la acera, no le indicaban que se subiera, no, lo subían a empujones, por lo menos 3 de los peatones les recriminaron su actitud de forma verbal y los antidisturbios sin mediar palabra les propinaron sendos golpes en las piernas con sus porras.

No me quiero extender mas en lo ya narrado por todos los medios, ya sabemos la brutalidad animal con la que fueron desalojados los acampados de Plaça Catalunya, lo hemos visto en la tele, en la red, en los diarios, la foto que encabeza esta entrada debe ser una de las mas publicadas y de las mas vistas en el mundo sobre estos hechos, y solo es una pequeña muestra de lo cientos y miles de ciudadanos vimos en primera persona. Solo quiero comentar que si actuar con proporcionalidad es ir provocando la agresión (que es lo que hacían los agentes antidisturbios bajo las ordenes del personajillo este, Felip Puig) pues no quiero ver cuando se les vaya la olla en serio, igual y empiezan a tirotear a la gente.

jueves, 3 de junio de 2010

La insurrección… ¿qué viene?

Estoy leyendo un “manifiesto” que encontré en una librería del barrio de Gràcia (Barcelona), “La insurrección que viene” (2009 editorial mesulina), lo firma un hipotético (?) “Comité invisible”; en su suerte de prologo “Puesta a punto”, este colectivo imaginario (?) dice de si mismo que “sus redactores no son los autores… …se han convertido en escribas de la situación”, pues sostienen que lo que se lee en las páginas de este libro es la recopilación de aquello de lo que se habla en toda Francia (la edición original es francesa), en los bares, en la calle, en las colas del paro, en los barrios marginales, etc. Mas allá de la existencia o inexistencia del Comité invisible, de la autoría colectiva y anónima del libro, el texto resulta un lucido ensayo de la situación social, política y económica que prima en la sociedad europea (me atrevería a decir mundial) desde, mas o menos, el último lustro; aún mas, “La insurrección que viene” propone pasar de las ideas a las acciones, nada nuevo en la teoría anarquista, pero si resultan demoledoramente realistas los planeamientos simples que hace sobre el control gubernamental (a la manera de George Orwell en 1984), la represión policial, el contubernio existente entre el poder político y el poder económico para perpetuarse simbióticamente, el individualismo de la masa y su consecuente falta de conciencia social.

El anarquismo, para mí, es una teoría “griálica” dentro de la izquierda, me explico: En el mito medieval del “Grial”, lo que verdaderamente importa es la búsqueda en si, y no el “Grial” mismo. La evolución natural de la izquierda es la siguiente; Democracia, Social-Democracia, Socialismo, Comunismo, Anarquismo. El Anarquismo propone el auto-gobierno sin gobierno, la auto-gestión de los recursos y la producción para el bien común “per se”, ese “per se” es el que hace, en la practica, imposible la materialización del Anarquismo como sistema social de masas, solo se ha podido aplicar en pequeñas sociedades comunitarias y aún en ellas termina, o bien adoptando formas de organización mas próximas al comunismo o disolviéndose con el tiempo.

Pero el hecho de que el Anarquismo no pueda, o mas bien, no se halla podido aplicar en la sociedad de masas, no quiere decir que su existencia deba permanecer en los libros de historia y en las divagaciones de ancianos nostálgicos de la guerra civil. El Anarquismo supone la última etapa del Comunismo, es su “Grial”, es el ideal de todo aquel que pretende una sociedad sin clases y justa.

El error del anarquista es pensar que la acción ha de ser errática, no organizada; esto solo lleva a que, si bien, se sepa que la sociedad esta inconforme, no se logre la transformación social que se pretende. Todo movimiento revolucionario requiere de un plan de acción y un plan de seguimiento, organizados, no desde el colectivo anónimo, si no desde una estructura eficaz; esta estructura no ha de ser individual ni oligárquica (esos errores se han cometido a lo largo de la historia del Comunismo), ha de ser colectiva pero visible, organizada y permanente. Las acciones anarquistas del siglo XXI solo llevan a dar golpes de ciego que no desestabilizan al sistema, mas bien lo alimentan sirviendo de perfecto pretexto para imponer “estados de excepción para procurar la seguridad del ciudadano”, es decir, “si la calle es insegura, establecemos toques de queda”, “si hay amenaza terrorista, creamos la ley patriótica (EEUU) o la ley antiterrorista (Francia) y detenemos a quien nos parezca sospechosos durante 40 días sin cargos e incomunicado”… Entonces ¿a quienes benefician las acciones “terroristas”?, al propio sistema.

“Terrorista”, es una palabra tan ambigua, tan subjetiva y tan manipulada como lo es, por ejemplo, la palabra “democracia”. ¿Cómo se define al “terrorismo”?; según la RAE (Real Academia Española) es la “sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”, pues eso. Basándonos en esta escueta definición podríamos identificar como “actos terroristas” a cualquier guerra, cualquier movilización (legal o ilegal) de trabajadores que griten consignas “violentas”, cualquier acto de violencia callejera, una pelea entre bandas, etc. La misma RAE tiene otra definición: “Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos”; a parte de tendenciosa, esta definición ya encasilla en el ámbito político los fines que persigue el terrorismo, ¿y que pasa con el terrorismo fundamentalista (sea islamista, sea cristiano)?, en principio no persigue fines político ¿o si? “Actuación criminal de bandas organizadas…”, dice la RAE, ¿y el terrorismo de Estado, ese que llevan a cabo los gobiernos en contra de la población disidente?

Llamar terroristas, y tratarlos como tales, a un grupo (muy reducido) de jóvenes que “revientan” una manifestación, o queman un cajero electrónico, es como definir a George W. Bush de dictador, y aunque me pese, no lo fue, pues llego a la presidencia a través del sistema democrático de su país, independientemente de lo criticable que pueda resultar la “democracia” estadounidense.

Hace cinco o seis años (incluso menos) yo sostenía que la sociedad europea no poseía las condiciones sociales y económicas necesarias para que se gestara una revolución social, y mucho menos armada… Hoy ya no estoy tan seguro. El escenario que la vieja Europa nos presenta es, francamente, desolador; para muestra un botón: España.

España no es el país de la Comunidad Europea mas afectado por la crisis, sin embargo, al día de hoy hay mas de 4.000.000 de desempleados, de los cuales, a casi la mitad (dos millones) se les ha agotado el subsidio de desempleo, ese seguro que pagamos cada mes los trabajadores para que, si nos quedamos sin trabajo, podamos ir tirando. A muchos de esos “parados”, al no poder hacer frente a las cuotas de las hipotecas (que, dicho sea de paso, en los últimos años y gracias a la especulación de los mercados financieros se ha vuelto impagables) se han visto, de la noche a la mañana, sin trabajo, sin subsidio, sin casa y por consiguiente sin familia.

Hace cinco años, en Barcelona (y en las grandes capitales de España) era habitual ver algunos (muchos, no nos vamos a engañar) indigentes durmiendo, en verano en los parques y en los portales de las fachadas, y en invierno dentro de los cajeros electrónicos; esos indigentes solían ser, mayoritariamente, alcohólicos que se negaban a ir a pernoctar a los albergues ya que ahí se les prohibía beber, algo similar sucedía con los que padecían alguna otra adicción; algunos otros sufrían alguna psicopatología y se negaban a acudir a los pisos tutelados que existen (o al menos existían).

La realidad hoy es bien distinta, pero para verla hay que querer verla y esta sociedad “pasa” de salir de su propio espejismo, preferimos irnos al bar (aunque en lugar de 3 cervezas me tome una caña) para ver el fútbol (por que ya no puedo pagar el abono del estadio) y después, si a alguien se le ocurrió comentar alguna noticia del periódico, al calor de las cañas, vociferare dos o tres “verdades absolutas” de “cómo hay que arreglar este país”, aunque mi elocuente discurso se limite a repetir como “loro” las palabras de un mediocre tertuliano de alguna televisión de “derechas”.

Vas en el metro y, hoy, quien te pide dinero ya no es la “gitana-rumana” de siempre, ahora es alguien que, hasta no hace mucho tiempo, tenía un trabajo y una familia, y te pide un euro para un café porque seguramente hoy no habrá desayunado. Sales de la boca del metro y te encuentras a alguien mas pidiéndote “con lo que puedas ayudarle”, ahora es una anciana a la que la pensión de viudedad no le alcanza para subsistir. Caminas hacia tu casa y quien ves dormido en el cajero de la esquina ya no es el “borrachito”o el “jonky” de siempre, hoy es algún ex-mileurista quien, paradójicamente, busca cobijo nocturno en la sucursal de la entidad que le embargo su casa.

Como dije, España no es el país más golpeado por la crisis, junto con Italia e Irlanda, esta por encima de Gracia y Portugal, pero la realidad de toda Europa es una: Las cosas no van a mejorar, es mas, seguramente van a ir a peor.

¿De que sirven acciones como las planteadas en “La insurrección que viene”?, ¿de que sirve que se boicotee tal o cual cumbre?, ¿de que sirve “okupar y resistir”?... ¿Resistir el que?... No nos engañemos, no hay tal resistencia pues no hay una ofensiva real, no le conviene al poder, perdería su ¿credibilidad? En tal caso, la ofensiva tendría que venir de la sociedad misma hacia el poder, pero esa ofensiva debería de ser organizada y planificada, con objetivos claros a corto y mediano plazo.

¿De que sirve que un niñato de 20 años, con el pelo mal cortado con maquina, pantalones rotos y ajustados, camiseta negra sin mangas y apestando a sobaco me pida dinero a la salida del supermercado para “no vivir del sistema”? ¿Y que crees que haces al pedirme dinero que ha salido del sistema?

¿Imagina el lector de esta entrada, que pretendo justificar una hipotética y futura revolución armada en Europa? ¡Que va! Para eso hace falta que la sociedad espabile, despierte del espejismo en el que sobre-vive, tenga criterio propio, se culturice, se conciencie, se organice… Y eso, no sucederá, somos (sobre todo la sociedad española) cobardes, conformistas, serviles, ignorantes, individualistas, sumisos… Estamos hechos para ser súbditos y de vez encunado ir al bar a vociferar cuatro estupideces, como si fuéramos politólogos, que lo único que causan es pena. Para que se me entienda, lo diré en perfecto español castizo y falocratico: ¡No hay huevos!

miércoles, 24 de febrero de 2010

Tutifruti... a proposito del 23F

Hoy es uno de esos días en que quería escribir y no sabia de que… Bueno, si que había temas, el problema es que eran demasiados y todos me interesaban: Que si la mani de ayer en contra de la propuesta del Gobierno a aumentar la edad de jubilación a los 67 años, que si la querella puesta al Juez Garzón por investigar los crímenes del franquismo y por aceptar patrocinio del Grupo Santander para ir a dar unas conferencias a los Estados Unidos, que si el dedo que Aznar “pintó” a unos jóvenes que le increparon en la Universidad de Oviedo, que si la “chapuza” de golpe de Estado que, un día como ayer de hace 29 años, un grupo abyecto de ignorantes con uniforme perpetraron en contra de la recién estrenada democracia española… En fin, temas había, pero de vez en cuando me suele pasar: Tanto de que hablar y tan pocas ideas para expresarlo.

Hablando del 23-F de 1981 y de las masturbaciones mentales de aquellos militares y guardias civiles que, en un aspaviento emocional, sintieron nostalgia por el personajillo aquel que mantuvo, durante 40 años, a España sumida en la ignorancia y la represión a base de una dictadura nacional-católica, y que, a la voz de “¡se sienten, coño!", intentaron revivir aquellos “dorados” años en que en este país solo se podía hablar en español so pena de que si se te ocurría hablar públicamente en alguna lengua, de esas “raras” que se hablaban en los pueblos (como el gallego, el catalán o el eusquera), te podían caer encima una pila de hostias propinadas por “las fuerzas de seguridad del Estado” con su consecuente detención y fichaje en comisaría; intentaron revivir esos años en que la palabra “gay” no existía ya que a esos individuos que osaban externar sus “degeneradas” costumbres se les llamaba “invertidos” y se les perseguía como a delincuentes y/o enfermos mentales, de igual modo que a los “rojos”, es decir a los comunistas, quienes eran considerados por los psiquiatras de aquel régimen como “débiles mentales”; intentaron revivir esos “maravillosos” años en que se consideraba que la única misión en la vida de las mujeres era servir… al hombre, por supuesto.


¿A que acojona pensar que el teniente-coronel Tejero o el general Armada hubieran sido un poco menos palurdos y les hubiese salido el golpe? Menos mal que esos tiempos quedan muy lejos y no se pueden repetir ¿o si?


Como dije al principio de la entrada, hay tantos temas y tan actuales que de pronto no sabes de que hablar, abres los diarios y te encuentras con noticias que imaginas imposibles pero ahí están, mostrándose terribles ante tus ojos, un ejemplo, diario Público (09/02/2010): “Tres partidos de extrema derecha irán juntos en una candidatura única en los comicios de 2011”


¿A que ahora acojona más? Y no estamos hablando del PP ni de esos partidos de derecha conservadores y católicos, que se quejan de que se apruebe la ley que amplia las posibilidades de abortar o la ley que permite el matrimonio civil entre homosexuales; no señores, no, esos son “progres” al lado de Frente Nacional, España 2000 y Movimiento Social Republicano; basta con entrar a sus sitios web para ver el perfil fascista y totalitarista que tienen; y estas organizaciones pretenden tener representación en los Gobiernos Municipales y Autonómicos. Pero sus pretensiones no son lo que preocupa en realidad, lo que indigna y preocupa es que ¡tienen votantes, y jóvenes! ¿A que se debe?

Estos partidos, sobre todo el Movimiento Social Republicano, suelen apelar, en su discurso, a conceptos “socialistas” y “libertarios”, suelen tener, en su propaganda y anagramas, elementos visuales que, tradicionalmente, se relacionan con la izquierda como las banderas rojinegras o el puño levantado. Todos estos elementos se incluyen en una estrategia de captación de militantes a base de crear una falsa expectativa de “justicia social”, a base de falacias y de manipular la historia y las corrientes de pensamiento, algunos se llegan a auto definir como nacionalistas-socialistas (nacionalsocialistas) y lo son, de hecho lo son, el partido que llevo al poder a Hitler también lo era, pero no era de Izquierda; complicado ¿no?

Entonces, ¿cómo reconocer a un partido que va de socialista pero que en realidad es de ultraderecha?

  • Una organización de izquierda no puede ser nacionalista, los nacionalismos (todos) son excluyentes y el comunismo por definición es incluyente: “todos somos iguales”.
  • Una organización de izquierda no puede ser católica (ni de ninguna religión), el comunismo por definición es laico (no necesariamente ateo)
  • Una organización de izquierda nunca apela en su discurso (verbal o simbólico) al pasado heroico de una cultura determinada o bien a una estirpe racial, el comunismo esta en constante transformación y evolución a través de la autocrítica.
Con estos tres parámetros es fácil detectar cuando una organización de ultraderecha utiliza de forma demagógica elementos propios de la izquierda para captar militancia basándose en la ignorancia, la falta de justicia social y el abuso de poder que prima en un Estado en crisis; cuando los Estados experimentan crisis financieras y, en consecuencia, crisis sociales, estos grupos “parasitales” aprovechan la coyuntura para responsabilizar de dicha crisis a colectivos como, por ejemplo, los inmigrantes, y reclamar, contradictoriamente, justicia social. Y digo “contradictoriamente” por que la justicia social debería ser para TODOS.

Y ya que hablamos de justicia social y de reivindicaciones de clase, desde que empezó la crisis no he dejado de escuchar reclamos sobre la falta de actuación de los sindicatos “¿a que esperan?” decían. Ya respondían las centrales sindicales que mientras no se tocaran los derechos de los trabajadores, las movilizaciones contra el gobierno no tenían cabida, no así contra los artífices de la crisis (patronal y bancos) que si motivaron varias movilizaciones en todo el territorio español. Pero llega la propuesta del gobierno de aumentar la edad de jubilación y los sindicatos reaccionan inmediatamente convocando manifestaciones en todas las capitales de España; ayer fueron las de Madrid, Catalunya, Valencia y Asturias. En Barcelona, la mas concurrida, acudieron, según la Guardia Urbana 10.000 personas y según los sindicatos 50.000; yo estuve ahí, y ya os digo que hubo mucha gente, calculo que unas 20.000 almas inundaron por completo la Vía Laietana, pero he de decir que yo esperaba más, mucho más. ¿Dónde estabais?, ¿no os quejabais que era necesario salir a la calle?, ¿no espetabais que los sindicatos, según vosotros, estaban comprados por el gobierno y que no harían nada?, pues ya empezaron a hacer y os quedasteis en casa o en el bar para ver al Barça en la Champions: Penoso.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Ni socialista ni obrero

Absurda la propuesta del Gobierno Central para retrasar la edad de jubilación a los 67 años, absurda y contradictoria.

Según los datos del propio gobierno hay un superávit de 7.000 millones de euros en la Seguridad Social y un fondo de reserva de 60.000 millones de euros. Según estas cifras, la Seguridad Social de España esta razonablemente sana en el aspecto económico; entonces ¿qué nos quieren decir con esta aberrante propuesta?, ¿qué las cosas van a ir a peor en los próximos años?... Pero tendrían que ir muy a peor para prever con tanta anticipación que los recursos no alcancen para pagar las pensiones de, por ejemplo, los que estamos ahora en una edad productiva media. ¿Acaso el desempleo en los próximos cuatro años va a crecer el doble?, no lo creo, sería una verdadera catástrofe.

Como es posible que, en el dialogo social, el Gobierno proponga reducir las cuotas patronales a la Seguridad Social y por otro lado pretenda que el trabajador cotice 2 años más de lo que cotiza ahora (un apunte: la edad de jubilación en España, 65 años, es la mas alta de Europa), ¿acaso se trata de que lo que va a dejar de ingresar la Seguridad Social en concepto de cuotas patronales lo recupere con la cotización de los trabajadores? Me parece que ésta es más bien la intención del Gobierno, así terminaría el mandato (en dos años) con las cuentas de la Seguridad Social sin merma, pero ¿a que coste?

Definitivamente, al PSOE le sobran dos siglas, las de en medio, porque de Socialista y Obrero no tiene nada: Primero, promete que la subida de impuestos no afectara a la clase trabajadora y solo lo hará a aquellos que ganan más en un intento por un reparto más justo de la riqueza y acto seguido sube el principal impuesto al consumo: El IVA. ¿Acaso los trabajadores no consumimos? De hecho somos los que más lo hacemos ¡no te jode! Y ahora pretende que los empresarios paguen menos seguridad social pero, para que le cuadren las cuentas pretende subir la edad de jubilación, lo cual a mediano y largo plazo provocara que haya mucho menos incorporaciones al mercado laboral, pero claro, estamos hablando de jóvenes que buscan su primer empleo, esos no cuentan en las listas del paro, así los números le salen, ¡manda huevos!

Afortunadamente los sindicatos, los partidos de izquierda (ya aclare que al PSOE no lo considero de izquierda) y la sociedad civil no estamos ni estaremos de acuerdo con la tontería esta, y allá el Gobierno si pretende sacarla adelante, que se atenga a las consecuencias

viernes, 29 de enero de 2010

Ciudadanos de pacotilla, rémoras del sistema, currantes irresponsables y comodinos… Eso es lo que somos.

Estoy hasta los mismísimos cojones de escuchar y escuchar quejas y quejas y mas quejas de todo tipo de personas: votantes de derechas, de izquierdas, no votantes, trabajadores mileuristas, parados, empleados de confianza, amas de casa, amos de casa, curas, ateos, jubilados, okupas antisistema, yuppies pro-sistema, y un largísimo etcétera. Se quejan de que los Sindicatos no hacen nada ante la crisis, exigen una huelga general, exigen mejoras sustanciales en los convenios colectivos, reclaman que los Sindicatos salgan a la calle a hacer la guerra al gobierno y a las patronales… piden sangre. Y yo me pregunto: ¿Y tú, que haces al respecto?, ¿de que manera te manifiestas y haces ver a la sociedad tu enfado?, ¿estas afiliado a algún sindicato?, ¿has montado elecciones sindicales en tu empresa?, ¿conoces tu convenio colectivo?, ¿has leído alguna vez el Estatuto de los Trabajadores?, ¿te has mojado por algún compañero de trabajo al que el “jefe” este puteando?

Un sindicato, según la Real Academia Española, es una “asociación de trabajadores constituida para la defensa y promoción de intereses profesionales, económicos o sociales de sus miembros.” Si nos ceñimos estrictamente a la definición, un sindicato se debe únicamente a sus miembros, es decir a sus afiliados; la mayor parte de los quejicas que menciono al principio de la entrada, no están afiliados a ninguna central sindical, asumen que los sindicatos tienen la obligación “legal” de solucionarles sus problemas laborales, y si no lo hacen o no pueden hacerlo los tildan de “parásitos que viven de sus impuestos” en una clara alusión a la concesión de subvenciones que el Ministerio del Trabajo e Inmigración concede a las Organizaciones Sindicales cada año en proporción a su representatividad por la realización de actividades de carácter sindical.

Vayamos por partes. Primero que nada, las subvenciones que reciben los Sindicatos (todos) en función de su representatividad, en el mejor de los casos suponen menos del 10% de sus ingresos, estos datos se pueden comprobar perfectamente puesto que las cantidades otorgadas a cada sindicato cada año se publican en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y lo único que hay que hacer es multiplicar la cantidad de afiliados que tenga cada sindicato (CCOO tiene alrededor de 1,200.000 afiliados en España) por la cuota sindical que cobra por afiliación, un promedio de 10 euros mensuales. Si comparas el resultado de esa multiplicación con la subvención de cada sindicato obtiene al año del Estado, te darás cuenta que los Sindicatos viven prácticamente de las cuotas de los afiliados y no de las subvenciones del Estado ya que la diferencia es abismal.

Por otro lado, la lucha de clases supone la movilización de la clase trabajadora hacia la reivindicación de sus derechos laborales y sociales; pero para lograr esto, la clase trabajadora ha de tener, primero, lo que llamamos “conciencia de clase”, es decir, reconocerse como perteneciente a la clase trabajadora, y eso, apreciado lector, no es un común denominador en la sociedad española, ya que somos individualistas, aspiracionales, que, creemos que por tener un cargo intermedio o incluso alto en una empresa, estamos mas cerca de ser empresarios que trabajadores ¡nada mas lejano de la realidad!. La división de clases sociales en baja, media baja, media, media alta y alta, es un invento yanqui para mantener el sistema capitalista-consumista que ha servido de pilar al "Imperio" para mantener aletargados a los ciudadanos mas preocupados por ascender en la escala del establishment social que por procurar el bien común. En realidad solo existen dos clases sociales: La clase trabajadora y la clase empresarial; a partir de aquí hemos de reconocernos y ubicarnos en alguno de estos dos bloques, siguiendo el siguiente axioma, si soy un trabajador a cuenta ajena, sin importar mi cargo en la empresa, sin importar mi estilo de vida, sin importar mis aspiraciones, sin importar mi poder adquisitivo (todas estas características son legitimas, pero no han de interferir en el reconocimiento de la clase a la que pertenezco), entonces, kamarada, pertenezco a la clase trabajadora. Una vez que hago conciencia de clase, toca organizarme con mas compañeros que se reconozcan como trabajadores, y esto lo hago a través de las organizaciones sindicales cuyo cometido es movilizar a la clase trabajadora en el ámbito empresarial y social para defender y promover los intereses colectivos de la clase a la que representan.

Hace 2 párrafos mencione que Comisiones Obreras (CCOO) tiene alrededor de 1,200.000 afiliados en toda España, es el sindicato mayoritario tanto en afiliación como en representación, esto quiere decir que los demás sindicatos tienen menos afiliados, entre todos no deben sumar ni 4 millones, esto quiere decir que menos del 10% de la población esta afiliada a alguna organización sindical: ¿Conciencia de clase?, ¿cuál?, irresponsabilidad y pasotismo diría yo… Es penoso.

Si dejáramos de esperar a que otros nos resolvieran los problemas, si dejáramos de buscar culpables, si dejáramos de auto justificarnos constantemente, si dejáramos de tener miedo, si dejáramos de utilizar ese miedo como excusa, si dejáramos de hacer “revoluciones de bares” (que ahí somos todos muy valientes) y levantáramos verdaderamente la voz y el puño, ahí, en la calle, frente a los gobiernos, frente a los empresarios, frente a los secuestradores de nuestra libertad, entonces y solo entonces, kamarada, esta sociedad habría madurado, de momento me parece que la sociedad española (con todos sus ciudadanos y ciudadanas sin excepción) somos como un niño malcriado, soberbio y repelente.

¿Y tu, tienes conciencia de clase?

lunes, 9 de noviembre de 2009

Hace 20 años

Hace 20 años yo tenia 18, comenzaba mi mayoría de edad, mi “adultez”, en un mundo “libre”, ya no existían los bloques perfectamente definidos de “buenos y malos” que hasta ese momento habían marcado los valores sociales, políticos y económicos del mundo en el que había crecido, un mundo que se desarrollaba a la sombra del capitalismo yanqui cobijado por su paternalismo “democrático”. El mundo hasta ese entonces era como una peli de esas a las que nos acostumbro durante décadas Hollywood: Los buenos eran los de las barras y las estrellas y los malos los de la hoz y el martillo. El lenguaje visual de aquellas películas era muy elocuente, los escenarios en los que se desarrollaban las escenas “americanas” siempre llenas de color y brillo contrastaban radicalmente con los claro-obscuros de las escenas “soviéticas”, casi expresionistas, luz fría, paisajes nevados, planos con composiciones simples que nos invitaban a la soledad de una sociedad supuestamente oprimida por una oligarquía militar que, siempre según el discurso estadounidense, el único interés que le motivaba era la ambición desmedida y la maldad en estado puro, vamos, que eran la personificación misma del demonio.

Unos años antes, Mijaíl Gorbachov había comenzado la reforma económica de la Unión Soviética conocida como Perestroika, asistíamos entonces al principio del fin de lo que, aun muchos, considerábamos la alternativa viable al neocolonialismo. Ese hundimiento de los ideales socialistas se vio materializado con la caída del Muro de Berlín. Cuando los mazazos resquebrajaban los bloques de granito, piedra y ladrillo, cuando los alicates cortaban las varillas y los alambres, no pude evitar sentir un poco de nostalgia. No era una nostalgia hacia el régimen soviético (traspolado al régimen comunista de la RDA), al fin de cuentas el muro no fue impuesto únicamente por el bloque comunista, los aliados fueron los principales promotores de su construcción, al fin de cuentas el Stalinismo no dejaba de ser un régimen totalitario que se alejaba del origen del comunismo, internacionalista por definición y en continua evolución (como plateaba Trosky). La URSS había optado por el estado de excepción permanente, quizás motivado por las dos guerras que asolaron el orbe en la primera mitad de siglo y las dos o tres que provoco Estados Unidos en la segunda mitad. O quizás fue la interpretación de Stalin y sus ideólogos al concepto de “dictadura del proletariado”.

La nostalgia que experimentaba mas bien se centraba en pertenecer a la ultima generación con ideales sociales, que sustentaba esos ideales en conceptos como la lucha de clases, la solidaridad, la conciencia de clase, el reparto justo de la riqueza o el estado de bienestar, conceptos todos socialistas, conceptos que nos hacían pensar en el bien común por encima del bien individual. Esos conceptos que servían de motor para nuestras ideas y, a su vez, de motor para nuestras acciones, se derrumbaban como se derrumbaba aquel muro que dividió familias, pero también dividió al mundo en dos; ese muro que se convirtió durante décadas en la columna vertebral del argumento principal de la gran película montada por los Estadounidenses, la película sobre el bien y el mal.

¿Era necesario el derrumbamiento del muro? ¿Era necesaria la transformación económica del bloque socialista? Probablemente fue una consecuencia lógica del desgaste del sistema comunista soviético, pero de ninguna manera debía suponer el fin de la revolución socialista, y no lo supuso pese a los esfuerzos de los Estados Unidos y sus aliados en desmontarla.

Con el tiempo, la alternativa al comunismo fue la social-democracia, un socialismo edulcorado que, si bien en sus inicios consiguió encaminar lo que quedaba de la revolución socialista hacia nuevas formas de lucha, adaptadas a tiempos mas democráticos, termino virando poco a poco hacia la derecha, con políticas económicas liberales que nada tienen que ver con los planteamientos originales de Marx, Engels, Lenin o Trosky.

Hoy vivimos en un mundo regido por los intereses económicos de las grandes multinacionales solapadas por gobiernos imperialistas que crean crisis económicas para reorganizar sus feudos a costa del “estado de bienestar” de sus ciudadanos, ese famoso y tan mentado “estado de bienestar” surgido a partir de las teorías social-demócratas e instaurado en una Europa que tiene una larga tradición reivindicativa de clase, pero que, a su vez, se ha sumido en una posición cómoda e individualista donde resulta muy difícil comprometer a la masa en una verdadera revolución que busque única y exclusivamente el bien común, pues la masa se ha dejado camelar por las aspiraciones que ofrece establishment capitalista. Por otro lado, dos terceras partes del planeta viven sumergidas en una pobreza extrema, pobreza que conlleva analfabetismo, sanidad nula, fanatismo religioso, en fin, que dista mucho del estado de bienestar europeo. Esa amplia población podría ser el perfecto caldo de cultivo para continuar con la revolución socialista, pero nos encontramos con elementos de control que ejercen sobre ellos las potencias económicas mundiales: Guerras, guerrillas, narcotráfico, explotación, dictaduras (de derechas y de izquierdas); con este panorama, es muy complicado, que no imposible, organizar a los pueblos en la lucha, sin embargo hoy día se hace, para bien y para mal, hoy día encontramos una América Latina mas o menos organizada en una Izquierda, variopinta si, pero definida y sobre todo unida, aunque insuficiente en sus esfuerzos y, en ocasiones, en sus intenciones. La población a la que pretenden liderar y representar esta demasiado ocupada en sobrevivir.

La revolución socialista debe abrir otro frente en Europa, un frente real, con una Izquierda verdaderamente unida que aparque sus diferencias y se encuentre en sus semejanzas procurando la concienciación de clase en la población trabajadora y posteriormente organizándola, liderándola hacia la autentica revolución socialista. Pero para conseguirlo hay que derribar muros mucho más cimentados que el muro de Berlín, me refiero a los muros del capitalismo, esos muros que, aun que invisibles, al día de hoy resultan infranqueables para una clase trabajadora aspiracional, una juventud desengañada y una clase política abusiva y ambiciosa.

martes, 28 de julio de 2009

Tanto se estira la cuerda...

¿No esta claro lo que pretende la patronal?, esto ya se vislumbraba desde que se inicio el “dialogo social”, al presidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), Gerardo Díaz Ferrán, no le interesa llegar a ningún pacto social pues desde el principio ha pedido imposibles (lo sabe), abaratar el despido a mas del 50%, crear un contrato único (más precario aún, si cabe), prescindir de la intervención estatal y/o autonómica en los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE)y la reducción de las cuotas patronales a la Seguridad Social en un 5%.

Veamos pues, abaratar el despido (siempre pensando en un despido improcedente, claro) de 45 días por año a 20 días por año y crear un contrato único supondría un retrazo de 30 años en derechos sociales; que los gobiernos (estatal o autonómicos) no intervengan en la negociación de un ERE supondría que la clase trabajadora se viera a merced de la voluntad de los empresarios; y, lo mas grave, la reducción de las cuotas patronales a la Seguridad Social en un 5% supondría la total destrucción del sistema de pensiones español y el deterioro significativo del sistema de salud.

Si bien es cierto que la negociación colectiva se inicia normalmente en términos de mínimos y máximos para, eventualmente, llegar a un acuerdo mas o menos beneficioso para ambas partes, esta regla requiere de voluntad negociadora; aquí es donde nos encontramos con un muro infranqueable, ya que los únicos que han demostrado esa voluntad negociadora han sido los sindicatos y el gobierno ya que la patronal se ha mantenido inamovible en sus absurdas exigencias, pero… ¿Por qué?

Podemos deducir claramente lo que el señor Díaz Ferrán quiere, desestabilizar la paz social y provocar que la clase trabajadora se enfrente a gobierno y sindicatos de cara a las elecciones del 2012. Es evidente que sigue instrucciones de la derecha más rancia y casposa de España representada por el ala mas dura del Partido Popular.

¿Qué pasaría si se aceptara ese 5% en la reducción de las cuotas patronales y se deteriorara hasta la destrucción el sistema de salud y pensiones?, pues sencillo; las tesis de la derecha en cuanto a la “necesidad” de privatizar la Seguridad Social se confirmarían y se presentarían, una vez ganadas las elecciones, como los salvadores de esa “España Grande y Libre”.

Díaz Ferrán representa a esos “grandes empresarios” que podrían aguantar el tirón de la crisis los próximos tres años, para ellos es un precio pagable por retomar el poder económico, social y político del país; no así las PYMES; pero es presidente de la CEOE ya ha solucionado ese problema que suponen los autónomos, pequeños y medianos empresarios, cargándose del “dialogo social” al presidente de la CEPYME (Confederación Española de Pequeñas y Medianas Empresas), Jesús Bárcenas; así pues, los intereses de los autónomos y las PYMES no han estado en la negociación.

El señor Díaz Ferrán tendría que reflexionar, hay mas de 4 millones de parados, muchos de ellos ya se les ha agotado la prestación, la clase trabajadora esta comenzando a experimentar la falta de cobertura en sus necesidades básicas y cuando un pueblo tiene hambre se pone en pie y comienza a luchar; el abuso de poder y la explotación terminaran por reventarles en la cara, tanto se estira la cuerda que al final se romperá.