miércoles, 3 de febrero de 2010

Ni socialista ni obrero

Absurda la propuesta del Gobierno Central para retrasar la edad de jubilación a los 67 años, absurda y contradictoria.

Según los datos del propio gobierno hay un superávit de 7.000 millones de euros en la Seguridad Social y un fondo de reserva de 60.000 millones de euros. Según estas cifras, la Seguridad Social de España esta razonablemente sana en el aspecto económico; entonces ¿qué nos quieren decir con esta aberrante propuesta?, ¿qué las cosas van a ir a peor en los próximos años?... Pero tendrían que ir muy a peor para prever con tanta anticipación que los recursos no alcancen para pagar las pensiones de, por ejemplo, los que estamos ahora en una edad productiva media. ¿Acaso el desempleo en los próximos cuatro años va a crecer el doble?, no lo creo, sería una verdadera catástrofe.

Como es posible que, en el dialogo social, el Gobierno proponga reducir las cuotas patronales a la Seguridad Social y por otro lado pretenda que el trabajador cotice 2 años más de lo que cotiza ahora (un apunte: la edad de jubilación en España, 65 años, es la mas alta de Europa), ¿acaso se trata de que lo que va a dejar de ingresar la Seguridad Social en concepto de cuotas patronales lo recupere con la cotización de los trabajadores? Me parece que ésta es más bien la intención del Gobierno, así terminaría el mandato (en dos años) con las cuentas de la Seguridad Social sin merma, pero ¿a que coste?

Definitivamente, al PSOE le sobran dos siglas, las de en medio, porque de Socialista y Obrero no tiene nada: Primero, promete que la subida de impuestos no afectara a la clase trabajadora y solo lo hará a aquellos que ganan más en un intento por un reparto más justo de la riqueza y acto seguido sube el principal impuesto al consumo: El IVA. ¿Acaso los trabajadores no consumimos? De hecho somos los que más lo hacemos ¡no te jode! Y ahora pretende que los empresarios paguen menos seguridad social pero, para que le cuadren las cuentas pretende subir la edad de jubilación, lo cual a mediano y largo plazo provocara que haya mucho menos incorporaciones al mercado laboral, pero claro, estamos hablando de jóvenes que buscan su primer empleo, esos no cuentan en las listas del paro, así los números le salen, ¡manda huevos!

Afortunadamente los sindicatos, los partidos de izquierda (ya aclare que al PSOE no lo considero de izquierda) y la sociedad civil no estamos ni estaremos de acuerdo con la tontería esta, y allá el Gobierno si pretende sacarla adelante, que se atenga a las consecuencias

martes, 2 de febrero de 2010

El doblaje al catalán, un recurso electoral lamentable

Desafortunada, muy desafortunada la propuesta de ley del Govern catalán en cuanto a obligar a las distribuidoras de cine a doblar al catalán el 50% de las películas que se exhiban en Catalunya (aquellas que tengan mas de 16 copias y que no sean en lengua castellana o catalana). Ayer el Gremi d’Empresaris de Cinema de Catalunya con el respaldo del 75% de las salas se pusieron en huelga en protesta a esta medida.

Seguir haciendo medidas que fomenten la normalización del idioma catalán en Catalunya es, pienso yo, un compromiso que debe asumir cualquier gobierno en Catalunya, de eso no hay duda; compromiso que debe asumir cualquier gobierno vasco, balear, valenciano o gallego con sus respectivas lenguas; un compromiso que, a mi parecer, debe ser asumido por el resto de comunidades donde se habla, en mayor o menor grado, alguna lengua autóctona, tenga esta el rango de idioma o de forma dialectal (ejemplo de estas comunidades podrían ser Asturias o Aragón). Este compromiso, resulta una obligación en las comunidades donde el idioma autonómico, según la propia Constitución Española, tiene la característica de co-oficialidad, como es el caso de Catalunya. Sin embargo, ciertas medidas, como la que aquí plantea el Govern, lejos de fomentar el uso del idioma catalán, sirven solo de herramienta electoral y dañan profundamente la economía de sectores que, de por si, se encuentran en una situación financiera lamentable.

En Catalunya esta más que normalizado el uso del idioma catalán; en el ámbito educativo, base fundamental de dicha normalización, esta asumido ya el catalán como lengua eje de sistema de enseñanza en esta Comunidad Autónoma, quizás la que más haya logrado en este aspecto. La gran mayoría de los ciudadanos que vivimos y trabajamos en Catalunya entendemos el idioma y somos capaces de hablarlo en mayor o menor medida, y de hecho utilizamos este idioma diariamente aun cuando, como es mi caso, no sea nuestra lengua de origen. Se siguen haciendo esfuerzos, que deberán ser permanentes, para que esta normalización continué y crezca; estos esfuerzos se basan, fundamentalmente en el fomento de la enseñanza del catalán a través del Consorci per a la Normalització Lingüística y la red de Escoles Oficials d'Idiomes de Catalunya.

Desde los sectores mas conservadores de España se ha criticado y boicoteado constantemente la defensa de un rasgo cultural elemental como es el idioma catalán, no abundaré mucho en este tema pues habría que hacer otra entrada para ese debate únicamente, pero si diré que esos sectores derechistas acusan al Govern catalán y por extensión a los ciudadanos catalanes, de discriminar el idioma castellano; esto es total y rotundamente falso. Si bien es cierto que en Catalunya hay sectores independentistas, también es cierto que son una minoría que no suponen, ni por mucho, el 30% de la población y también es verdad que dentro de estos sectores hay gente más radical o más moderada que otra; dicha radicalidad o moderación no es, a mi juicio, criticable en absoluto, ya que yo defiendo el derecho de pensamiento y actuación, siempre y cuando el ejercicio de ese derecho se realice democráticamente y respetando el derecho ajeno.

En el caso que nos atañe, el de la intención de obligar, so pena de multas que irían desde las 4.000 hasta los 75.000 euros, a los distribuidores de cine a doblar (o subtitular) al catalán el 50% de las copias que se distribuyan en Catalunya, es natural que los exhibidores se nieguen rotundamente a acatar esta propuesta de ley en el caso de que sea aprobada, ya que supondría el cierre inminente de casi la mitad de las salas pues es una realidad que la inmensa mayoría de la población prefiere ver cine doblado o subtitulado en castellano, eso señores, no se puede cambiar. Por otro lado, las grandes distribuidoras ya se han pronunciado advirtiendo que, de llevarse a cabo la medida, dejaran de distribuir sus producciones en Catalunya. El daño que la medida haría a la economía catalana, en tiempo de crisis y con una tasa de desempleo de al rededor de medio millón de parados, sería terrible y todo, por ganar votos de los sectores independentistas radicalizados… ¿a que coste?

Las industrias cinematográficas española y catalana están en crisis, esto también es una realidad, el dinero que supondría esta iniciativa podría gastarse mejor en promover la producción del cine catalán y su distribución.

El cine es un arte universal que esta mas allá de banderas políticas y cuotas electorales, fomentemos su difusión y su creación

viernes, 29 de enero de 2010

Ciudadanos de pacotilla, rémoras del sistema, currantes irresponsables y comodinos… Eso es lo que somos.

Estoy hasta los mismísimos cojones de escuchar y escuchar quejas y quejas y mas quejas de todo tipo de personas: votantes de derechas, de izquierdas, no votantes, trabajadores mileuristas, parados, empleados de confianza, amas de casa, amos de casa, curas, ateos, jubilados, okupas antisistema, yuppies pro-sistema, y un largísimo etcétera. Se quejan de que los Sindicatos no hacen nada ante la crisis, exigen una huelga general, exigen mejoras sustanciales en los convenios colectivos, reclaman que los Sindicatos salgan a la calle a hacer la guerra al gobierno y a las patronales… piden sangre. Y yo me pregunto: ¿Y tú, que haces al respecto?, ¿de que manera te manifiestas y haces ver a la sociedad tu enfado?, ¿estas afiliado a algún sindicato?, ¿has montado elecciones sindicales en tu empresa?, ¿conoces tu convenio colectivo?, ¿has leído alguna vez el Estatuto de los Trabajadores?, ¿te has mojado por algún compañero de trabajo al que el “jefe” este puteando?

Un sindicato, según la Real Academia Española, es una “asociación de trabajadores constituida para la defensa y promoción de intereses profesionales, económicos o sociales de sus miembros.” Si nos ceñimos estrictamente a la definición, un sindicato se debe únicamente a sus miembros, es decir a sus afiliados; la mayor parte de los quejicas que menciono al principio de la entrada, no están afiliados a ninguna central sindical, asumen que los sindicatos tienen la obligación “legal” de solucionarles sus problemas laborales, y si no lo hacen o no pueden hacerlo los tildan de “parásitos que viven de sus impuestos” en una clara alusión a la concesión de subvenciones que el Ministerio del Trabajo e Inmigración concede a las Organizaciones Sindicales cada año en proporción a su representatividad por la realización de actividades de carácter sindical.

Vayamos por partes. Primero que nada, las subvenciones que reciben los Sindicatos (todos) en función de su representatividad, en el mejor de los casos suponen menos del 10% de sus ingresos, estos datos se pueden comprobar perfectamente puesto que las cantidades otorgadas a cada sindicato cada año se publican en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y lo único que hay que hacer es multiplicar la cantidad de afiliados que tenga cada sindicato (CCOO tiene alrededor de 1,200.000 afiliados en España) por la cuota sindical que cobra por afiliación, un promedio de 10 euros mensuales. Si comparas el resultado de esa multiplicación con la subvención de cada sindicato obtiene al año del Estado, te darás cuenta que los Sindicatos viven prácticamente de las cuotas de los afiliados y no de las subvenciones del Estado ya que la diferencia es abismal.

Por otro lado, la lucha de clases supone la movilización de la clase trabajadora hacia la reivindicación de sus derechos laborales y sociales; pero para lograr esto, la clase trabajadora ha de tener, primero, lo que llamamos “conciencia de clase”, es decir, reconocerse como perteneciente a la clase trabajadora, y eso, apreciado lector, no es un común denominador en la sociedad española, ya que somos individualistas, aspiracionales, que, creemos que por tener un cargo intermedio o incluso alto en una empresa, estamos mas cerca de ser empresarios que trabajadores ¡nada mas lejano de la realidad!. La división de clases sociales en baja, media baja, media, media alta y alta, es un invento yanqui para mantener el sistema capitalista-consumista que ha servido de pilar al "Imperio" para mantener aletargados a los ciudadanos mas preocupados por ascender en la escala del establishment social que por procurar el bien común. En realidad solo existen dos clases sociales: La clase trabajadora y la clase empresarial; a partir de aquí hemos de reconocernos y ubicarnos en alguno de estos dos bloques, siguiendo el siguiente axioma, si soy un trabajador a cuenta ajena, sin importar mi cargo en la empresa, sin importar mi estilo de vida, sin importar mis aspiraciones, sin importar mi poder adquisitivo (todas estas características son legitimas, pero no han de interferir en el reconocimiento de la clase a la que pertenezco), entonces, kamarada, pertenezco a la clase trabajadora. Una vez que hago conciencia de clase, toca organizarme con mas compañeros que se reconozcan como trabajadores, y esto lo hago a través de las organizaciones sindicales cuyo cometido es movilizar a la clase trabajadora en el ámbito empresarial y social para defender y promover los intereses colectivos de la clase a la que representan.

Hace 2 párrafos mencione que Comisiones Obreras (CCOO) tiene alrededor de 1,200.000 afiliados en toda España, es el sindicato mayoritario tanto en afiliación como en representación, esto quiere decir que los demás sindicatos tienen menos afiliados, entre todos no deben sumar ni 4 millones, esto quiere decir que menos del 10% de la población esta afiliada a alguna organización sindical: ¿Conciencia de clase?, ¿cuál?, irresponsabilidad y pasotismo diría yo… Es penoso.

Si dejáramos de esperar a que otros nos resolvieran los problemas, si dejáramos de buscar culpables, si dejáramos de auto justificarnos constantemente, si dejáramos de tener miedo, si dejáramos de utilizar ese miedo como excusa, si dejáramos de hacer “revoluciones de bares” (que ahí somos todos muy valientes) y levantáramos verdaderamente la voz y el puño, ahí, en la calle, frente a los gobiernos, frente a los empresarios, frente a los secuestradores de nuestra libertad, entonces y solo entonces, kamarada, esta sociedad habría madurado, de momento me parece que la sociedad española (con todos sus ciudadanos y ciudadanas sin excepción) somos como un niño malcriado, soberbio y repelente.

¿Y tu, tienes conciencia de clase?

miércoles, 27 de enero de 2010

Juanito ¿en que te gastas la paga?

Bueno, aquellos que me conocen personalmente y aquellos que han leído alguna de mis entradas referente a la monarquía, saben de sobra que soy un firme y convencido republicano antimonárquico (si, aunque suene a redundancia, hay que aclararlo por que en España hay muchos “republicanos” que sienten cierta absurda simpatía por la monarquía). Y me explico, como ya he hecho en otras ocasiones: El sistema de gobierno conocido como monarquía, por muy parlamentaria que esta sea, por definición es antagónico a la democracia, la cual se basa en la elección libre del gobierno por y para el pueblo. Si la democracia supone que cualquier ciudadano puede ser elegido por la mayoría del pueblo para gobernar por un tiempo delimitado (en España son 4 años) tras el cual se han de celebrar nuevamente elecciones, la monarquía no es democrática desde el momento en que una persona es rey por el simple hecho de haber sido príncipe, es decir hijo del rey anterior. En el caso del rey español, Juan Carlos de Borbón, algunos de sus defensores argumentan que, después de los 40 años de dictadura franquista y una vez iniciado el periodo llamado “de transición”, el pueblo voto la actual constitución donde se incluía la figura del rey definido el sistema de gobierno como una “monarquía parlamentaria”; si bien es cierto que los españoles de finales de los 70’s refrendaron con su voto la constitución, el rey ya había jurado y asumido el cargo de Jefe de Estado, cargo heredado por voluntad expresa de Francisco Franco, dictador (también por voluntad expresa) durante 40 años. Los legisladores que dieron forma y vida a la actual Constitución Española incluyeron la figura monárquica en el intento de evitar una transición sangrienta y desestabilizadora, y lo consiguieron. Estos son hechos históricos que no se pueden rescribir, pero eso no justifica la existencia de una Casa Real, que le cuesta al pueblo español 9 millones 9, de euros al año y que es, por definición, antidemocrática y por praxis inservible. Esos mismos defensores, argumentan que el rey cumple una función diplomática imprescindible para el país, ¡tócate lo cojones!, esa función, si es que fuera imprescindible, la llevaría a cabo perfectamente un primer ministro, al que no tendríamos que pagarle palacetes, casas de descanso, yates de lujo, aviones, sirvientes, y la vida entera de hijos, nietos y demás parásitos (incluidos yernos y nuera).

Ya que es muy difícil, que no imposible, abolir la monarquía española, a mi, como a muchos ciudadanos de este país, quienes no nos consideramos súbditos de nadie, nos gustaría saber en que cojones se gasta la Casa Real esos 9 millones 9, de euros que el Estado destina cada año de sus presupuestos, que salen de nuestros impuestos, a dicha Casa Real. Es por ello que he firmado la Campaña por la transparencia de las cuentas de la Casa Real, iniciativa puesta en marcha por el Partido Comunista de España y a la que te invito, apreciado lector, a que te sumes para que Juanito nos diga en que se gasta su paga.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Manifiesto "En defensa de los derechos fundamentales en Internet"


Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

martes, 1 de diciembre de 2009

Negro Buenos Aires

Hace un par de semanas un colega me pregunto si lo podía acompañar al preestreno de una película que había escrito y dirigido un amigo suyo; le dije que si ¿por qué no?, hace mucho que no acudía a eventos de esa índole y la oferta de ver una peli gratis siempre es tentadora. Así que ese miércoles fuimos al cine Alexandra de Barcelona, un poco antes de las 10 de la noche estábamos en el vestíbulo del cine rodeados del oropel propio de un preestreno, con fotowall incluido; actores, actrices, directores de casting, representantes, productores, fotógrafos… En fin, el glamour se respiraba por todas partes. Mientras mi colega, que es actor, saludaba a sus camaradas de profesión yo me entretenía mirando aquel ir y venir de personas (y personajes) que me recordaban un lejano pasado en mi país, cuando trabajaba en el mundo de la producción publicitaria y asistía a eventos similares (de hecho trabajar en ese mundo fue la principal razón por la que decidí trasladarme a Barcelona y estudiar Dirección Cinematográfica, hace ya 5 años). En ese ir i venir de gente, alcance a ver un rostro conocido, achique la vista (no llevaba aun puestas las gafas) y reconocí entre la multitud a mi profesor de lenguaje cinematográfico, por lo que deduje que el director debía haber estudiado en la misma escuela de cine que yo; mis sospechas fueron confirmadas por mi colega y eso estimulo mi deseo de ver la peli, amén de que la anterior obra de Ramón Térmens (así se llama el director de la peli), Joves, fue bastante bien recibida por el público y por la critica, de eso hace ya más de 4 años.

Llegó, entonces, el momento de entrar a la sala y tomar asiento para ver Negro Buenos Aires.

El primer tercio de la película pintaba muy bien; el planteamiento de los personajes se presentaba con un ritmo bastante dinámico; la actuación cumplía, no voy a decir que era estupenda, por que para mi gusto no lo era, pero resultaba creíble y por tanto cumplía; los planos de lo que hasta ese momento había visto si que me parecían estupendos (de la fotografía en toda la película no tengo ninguna queja), componían una narrativa visual que a mi, en lo particular, me estaba gustando ayudando al guión a contar esa historia que, hasta ese momento, prometía. Me acomode en el asiento, habían transcurrido unos 30 minutos, que se me habían pasado volando…

Estaba, a punto de empezar a disfrutar, fue entonces cuando la peli comenzó una imparable caída libre hasta estrellarse en el suelo: Nada mas empezar el segundo tercio, es decir el desarrollo de la historia, el guión dio un giro de 180 grados y se torno en predecible, a esas alturas ya sabia como iba a terminar (y yo no es que sea muy sagaz para esto de descifrar guiones, soy mas bien lento); apareció en escena una actriz, creo que de Ucrania, Natasha Yarovenko y el trabajo de interpretación, que hasta ese instante me había parecido correcto, se transformo en mediocre e inconsistente, pero no solo en el papel que interpretaba la señorita Yarovenko, si no que el resto de los actores empezaban a resultar poco o nada creíbles después de haber creado personajes sólidos y definidos. Esto me hacia sospechar que había un problema serio de Dirección de actores ya que eran interpretes de la talla Daniel Faraldo (Argentina) o Francesc Garrido (España) cuyos trabajos anteriores los avalan como estupendos artistas del escenario.

Negro Buenos Aires, hacia el ultimo tercio de la peli, se convirtió en una serie de despropósitos narrativos complicando una historia que se habría resuelto 20 o 30 minutos antes del final, el cual, dicho sea de paso, me parece un pretendido pero muy, muy fallido homenaje a Tarantino.

Yo se que criticar, si ser critico (ni pretender serlo ¡faltaría mas!) una peli a cuyo preestreno fui de poco menos que “gorrón”, puede parecer de muy mal gusto, pero estoy seguro que Ramón Térmens (como cualquier director), cuyo talento no pongo ni pondré en duda (una mala peli no necesariamente define a un director como malo), esta mas que preparado para recibir criticas buenas, regulares y malas; además de que yo hablo siempre como espectador y estoy seguro también que habrá muchas opiniones con mas valor y mas fundamento que la mía.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Hace 20 años

Hace 20 años yo tenia 18, comenzaba mi mayoría de edad, mi “adultez”, en un mundo “libre”, ya no existían los bloques perfectamente definidos de “buenos y malos” que hasta ese momento habían marcado los valores sociales, políticos y económicos del mundo en el que había crecido, un mundo que se desarrollaba a la sombra del capitalismo yanqui cobijado por su paternalismo “democrático”. El mundo hasta ese entonces era como una peli de esas a las que nos acostumbro durante décadas Hollywood: Los buenos eran los de las barras y las estrellas y los malos los de la hoz y el martillo. El lenguaje visual de aquellas películas era muy elocuente, los escenarios en los que se desarrollaban las escenas “americanas” siempre llenas de color y brillo contrastaban radicalmente con los claro-obscuros de las escenas “soviéticas”, casi expresionistas, luz fría, paisajes nevados, planos con composiciones simples que nos invitaban a la soledad de una sociedad supuestamente oprimida por una oligarquía militar que, siempre según el discurso estadounidense, el único interés que le motivaba era la ambición desmedida y la maldad en estado puro, vamos, que eran la personificación misma del demonio.

Unos años antes, Mijaíl Gorbachov había comenzado la reforma económica de la Unión Soviética conocida como Perestroika, asistíamos entonces al principio del fin de lo que, aun muchos, considerábamos la alternativa viable al neocolonialismo. Ese hundimiento de los ideales socialistas se vio materializado con la caída del Muro de Berlín. Cuando los mazazos resquebrajaban los bloques de granito, piedra y ladrillo, cuando los alicates cortaban las varillas y los alambres, no pude evitar sentir un poco de nostalgia. No era una nostalgia hacia el régimen soviético (traspolado al régimen comunista de la RDA), al fin de cuentas el muro no fue impuesto únicamente por el bloque comunista, los aliados fueron los principales promotores de su construcción, al fin de cuentas el Stalinismo no dejaba de ser un régimen totalitario que se alejaba del origen del comunismo, internacionalista por definición y en continua evolución (como plateaba Trosky). La URSS había optado por el estado de excepción permanente, quizás motivado por las dos guerras que asolaron el orbe en la primera mitad de siglo y las dos o tres que provoco Estados Unidos en la segunda mitad. O quizás fue la interpretación de Stalin y sus ideólogos al concepto de “dictadura del proletariado”.

La nostalgia que experimentaba mas bien se centraba en pertenecer a la ultima generación con ideales sociales, que sustentaba esos ideales en conceptos como la lucha de clases, la solidaridad, la conciencia de clase, el reparto justo de la riqueza o el estado de bienestar, conceptos todos socialistas, conceptos que nos hacían pensar en el bien común por encima del bien individual. Esos conceptos que servían de motor para nuestras ideas y, a su vez, de motor para nuestras acciones, se derrumbaban como se derrumbaba aquel muro que dividió familias, pero también dividió al mundo en dos; ese muro que se convirtió durante décadas en la columna vertebral del argumento principal de la gran película montada por los Estadounidenses, la película sobre el bien y el mal.

¿Era necesario el derrumbamiento del muro? ¿Era necesaria la transformación económica del bloque socialista? Probablemente fue una consecuencia lógica del desgaste del sistema comunista soviético, pero de ninguna manera debía suponer el fin de la revolución socialista, y no lo supuso pese a los esfuerzos de los Estados Unidos y sus aliados en desmontarla.

Con el tiempo, la alternativa al comunismo fue la social-democracia, un socialismo edulcorado que, si bien en sus inicios consiguió encaminar lo que quedaba de la revolución socialista hacia nuevas formas de lucha, adaptadas a tiempos mas democráticos, termino virando poco a poco hacia la derecha, con políticas económicas liberales que nada tienen que ver con los planteamientos originales de Marx, Engels, Lenin o Trosky.

Hoy vivimos en un mundo regido por los intereses económicos de las grandes multinacionales solapadas por gobiernos imperialistas que crean crisis económicas para reorganizar sus feudos a costa del “estado de bienestar” de sus ciudadanos, ese famoso y tan mentado “estado de bienestar” surgido a partir de las teorías social-demócratas e instaurado en una Europa que tiene una larga tradición reivindicativa de clase, pero que, a su vez, se ha sumido en una posición cómoda e individualista donde resulta muy difícil comprometer a la masa en una verdadera revolución que busque única y exclusivamente el bien común, pues la masa se ha dejado camelar por las aspiraciones que ofrece establishment capitalista. Por otro lado, dos terceras partes del planeta viven sumergidas en una pobreza extrema, pobreza que conlleva analfabetismo, sanidad nula, fanatismo religioso, en fin, que dista mucho del estado de bienestar europeo. Esa amplia población podría ser el perfecto caldo de cultivo para continuar con la revolución socialista, pero nos encontramos con elementos de control que ejercen sobre ellos las potencias económicas mundiales: Guerras, guerrillas, narcotráfico, explotación, dictaduras (de derechas y de izquierdas); con este panorama, es muy complicado, que no imposible, organizar a los pueblos en la lucha, sin embargo hoy día se hace, para bien y para mal, hoy día encontramos una América Latina mas o menos organizada en una Izquierda, variopinta si, pero definida y sobre todo unida, aunque insuficiente en sus esfuerzos y, en ocasiones, en sus intenciones. La población a la que pretenden liderar y representar esta demasiado ocupada en sobrevivir.

La revolución socialista debe abrir otro frente en Europa, un frente real, con una Izquierda verdaderamente unida que aparque sus diferencias y se encuentre en sus semejanzas procurando la concienciación de clase en la población trabajadora y posteriormente organizándola, liderándola hacia la autentica revolución socialista. Pero para conseguirlo hay que derribar muros mucho más cimentados que el muro de Berlín, me refiero a los muros del capitalismo, esos muros que, aun que invisibles, al día de hoy resultan infranqueables para una clase trabajadora aspiracional, una juventud desengañada y una clase política abusiva y ambiciosa.