miércoles, 19 de octubre de 2016

De la raza, la hispanidad y otros mitos.



Colón de Barcelona (Foto: Imanol García Aladro 2016)

Hace hoy una semana se celebró en España, el día nacional, el llamado día de la hispanidad, popularmente conocido como “el día de la Raza”, día que en el santoral católico, muy ligado a los festivos españoles, corresponde a la Virgen del Pilar patrona de la Guardia Civil (cuerpo policial de régimen militar) y ya que estamos, día nacional de las Fuerzas Armadas Españolas… Por cierto, ese día 12 de octubre, pero de 1492 desembarcaba en la isla de Guanahani, en las actúales Bahamas, Cristoforo Colombo, navegante genovés que, con el patrocino de la Corona de Castilla, comenzaba uno de los mayores expolios de la historia.

Podemos usar los eufemismos que queramos para edulcorar la historia y hacerla menos amarga para las sensibles mentes de los hispanofílicos en ambos lados del océano, “encuentro”, “descubrimiento”, “fusión”… Lo que queráis, pero la realidad es que aquello fue el desencadenante de una serie de conquistas militares y los saqueos consecuentes a civilizaciones milenarias.

Cada 12 de octubre, se reactiva un interminable debate sobre el porqué se decidió que la fiesta nacional de España, fuese un día tan polémico en el que, a día de hoy, no hay nada que festejar:
  • Todos los países, sin excepción, que fueron alguna vez colonia española en el continente americano, hace siglos que se independizaron y en la mayoría de los casos a través de guerras cruentas en medio de conspiraciones políticas.
  • En ninguno de esos países, o casi en ninguno, ese día es especialmente festivo, no va más allá de una efeméride histórica, que sin embargo si sirve para reavivar año con año el debate nacionalista y anti-español en dichos países.
  • La “grandeza” del supuesto “Imperio Español” a la que nos podría remitir, si alguna vez la hubo, hace unos 200 años que no es más, desapareció con la independencia de los últimos países americanos en emanciparse de una España intervenida militar y políticamente, y enormemente endeudada.
Da la sensación que en los primeros años de democracia española, cuando se redactaba la actual constitución y se elaboraban las primeras leyes, los legisladores, en un intento de conciliar ese presente turbulento en el que vivían con un pasado supuestamente glorioso (que el agonizante régimen franquista se había encargado de mitificar), sin pensarlo mucho, eligieron ese día de la Raza como fiesta nacional.

La mayoría de los países del mundo, si no es que todos, festejan su “día nacional” el día en que precisamente comienzan a existir como país, como Estado o al menos como “nación” y éste  no es el caso de España, a pesar de la poética explicación de motivos que esgrime la ley 18/1987 del 7 de octubre donde se declara fiesta nacional al 12 de octubre y que, a mi juicio, presenta ciertas imprecisiones, por llamarlas de algún modo: Justifica dicha ley la elección de esta fecha argumentando que “…simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía…” Pues bien, a finales del siglo XV el concepto de Estado, al menos como lo entendemos hoy, no existía y mucho menos el término “España” para referirse a ese supuesto “Estado”; quizás, como herencia lingüística de un pasado romano fuese de cierto uso común el término “Hispania” o algún derivado fonético castellano-leonés (esto lo sabrá mejor un lingüista) para referirse al espacio físico que ocupaban los cinco reinos que en ese entonces dominaban la península: Castilla, Aragón, Navarra, Granada y Portugal, pero de ningún modo para definir el conjunto de dichos reinos como una sola unidad político-territorial.

Pero, sin ser estrictos y valorando el hecho de que la unión del las Coronas de Aragón y de Castilla, la “liberación” del Reino de Granada y la “conquista” del Reino de Navarra  suponen o más bien, supondrán unos cuantos lustros más tarde, el gobierno de estos territorios bajo una sola monarquía, se puede entender la motivación del legislador en construir a través de estos hechos históricos un único sentido de identidad nacional en una España profundamente dividida por los rencores de la guerra civil. Pero entonces, ¿qué pinta el 12 de octubre de 1492, si el único hecho descrito que ocurre en ese año es la conquista de Granada y no fue el 12 de octubre si no el 2 de enero?

Volviendo al “descubrimiento” de América, el reclamo que hace Colón sobre las tierras en las que acababa de desembarcar lo hace en nombre de la Corona de Castilla, ni si quiera en el del binomio Castilla-Aragón, mucho menos en el nombre de un inexistente Reino de España, faltaban aún muchos territorios por “conquistar” en la península (y en  algunas islas). Por lo tanto, sigue siendo muy desafortunada la elección como día nacional una fecha en la que, no solo no hay una relación de peso con la idea de “Nación Española” sino que además supuso para muchas civilizaciones su aniquilación cultural y, en el mejor de los casos, un mestizaje impuesto a través de la fuerza  religiosa-militar.

Estoy seguro que a estas alturas de la entrada, más de uno o una me estará mandando a tomar por saco (por no decir otra parte más noble de mi anatomía) y me estará acusando de padecer “el complejo del conquistado” argumentando que “eso paso hace mas de 500 años”, “que los españoles de hoy nada tienen de que avergonzarse, y los latinoamericanos de hoy  nada tienen de que resentirse” y estoy completamente de acuerdo con ello, pero también pienso que no hace falta festejar algo que supuso sangre, muerte y saqueo de todo un continente durante al menos 300 años… ¿O como se sentirían los españoles de hoy si el día nacional de, por ejemplo, Arabia Saudí fuese el 19 de julio y se celebrase que ese día del año 711 tuvo lugar la Batalla de Guadalete que dio inicio a la conquista de la península Ibérica por los árabes, conquista que duro casi 800 años?

martes, 18 de octubre de 2016

La lengua reloaded

Hace ya nueve años que comencé éste inconstante proyecto donde digo (y a veces vomito) lo que pienso sobre diferentes temas, aunque he de decir que son los temas políticos y sociales los que de forma mayoritaria han ocupado, y seguramente seguirán ocupando, entradas en este blog; porque sencillamente, somos seres sociales y la política  (aunque a muchos no les guste) incide de forma determinante en nuestras vidas: Es en la política, y a través de sus mecanismos, donde se eligen a nuestros gobernantes, se  elaboran las leyes, se fijan los impuestos, etc.

Pero en este blog, aunque de forma menos habitual, he escrito sobre cine, televisión, derecho animal, religión… En fin, siempre quise que fuese un lugar donde poder hablar de todo lo que me interesa, o de casi todo, pues pienso que hay temas que merecen un espacio propio y que espero, en un futuro, poder abrir.

Hoy , cuando han pasado poco más de 2 años y medio desde la publicación de mi última entrada, recargo pilas, retomo este viejo espacio y lo reformo, para volver a compartir mis pensamientos con quien quiera leerme, eso sí, esta vez con el firme propósito de que la inconstancia se transforme en cotidianidad, posteando periódicamente.

Así pues, que sirva esta pequeña entrada de prefacio para esta nueva etapa de La lengua de la serpiente emplumada.

jueves, 27 de febrero de 2014

El debate de los necios

Ayer en el debate del estado de la nación, ante los parlamentarios, el presidente de gobierno Mariano Rajoy anuncio una nueva medida “express” para, supuestamente, crear empleo. Y digo “supuestamente” porque, en realidad es un paso más en el desmantelamiento del sistema de seguridad social, ese, que en un pasado no muy lejano, era ejemplar para el resto de países europeos.

Se trata de una “tarifa plana” en las cotizaciones a la seguridad social que debe pagar el empresario por trabajador; se pagarían 100 euros al mes durante 2 años en contratos nuevos, indefinidos, garantizando la contratación por 3 años sin que se pueda producir despido improcedente en ese periodo de tiempo ni dichos contratos ser producto de despidos colectivos anteriores, en esto consiste básicamente la dichosa “tarifa plana”. Rajoy ha asegurado que con esta medida el empresariado se ahorrara hasta el 75% en la nueva contratación, e incluso ejemplifica que, con un salario anual de 20.000 euros un empresario pagara solo 1.200 euros al año en lugar de 5.700.

Vamos a ver, ¿no se supone que el sistema de Seguridad Social y de pensiones es insuficiente económicamente? ¿no se han recortado servicios sanitarios, medicamentos, prótesis, empleos? ¿No han perdido poder adquisitivo las pensiones con la revalorización por debajo del IPC real?... Entonces, que hacemos cortando aun más el ingreso de fondos con medidas populistas que en poco o nada van a contribuir a la creación de empleo. ¿Por qué digo esto? Porque la creación de empleo no pasa por abaratar aún más la mano de obra, si no en facilitar la demanda de bienes y servicios favoreciendo el flujo de capital en el consumo interno, subiendo el poder adquisitivo del consumidor, es decir del trabajador.

Pero el consumo interno no interesa a las grandes empresas que luchan por ser competitivos en mercados externos a costa de abaratar la producción con sueldos cada vez más precarios y facilidades contributivas como esta, que, finalmente benefician solo a las empresas aseguradoras que ven como poco a poco se les allana el terreno para la privatización del sistema de pensiones primero y el de sanidad después.

Se anuncio también la exención del IRPF a salarios por debajo de 12.000 anuales brutos, cuando hace ya muchos años no se tiene obligación de declarar si se gana por debajo de esa cantidad, es decir, lo único que se exenta es la retención mínima de 2%, que en mucho casos se devolvía por deducciones fiscales. En fin, una medida demagógica de cara a las elecciones europeas que, finalmente, son el ensayo de lo que podrían ser las generales.

El estado de la nación que se debatió el 26 de febrero, dista mucho del verdadero estado de la nación: Un millón de desempleados más que cuando se formó gobierno hace dos años; un sistema de sanidad lapidado; un sistema educativo mermado con leyes que favorecen la discriminación por sexo y que refuerzan la educación religiosa y concertada en detrimento de la pública y laica; un código penal que criminaliza al ciudadano que pretende ejercer derechos fundamentales como el de manifestación, expresión, reunión, y que al mismo tiempo favorece la impunidad en la actuación de las fuerzas de seguridad del estado; cientos de miles de familias en la calle gracias a una ley hipotecaria lamentablemente única en el mundo; mas de la mitad de los jóvenes en edad productiva desempleados; mas del 70% de los jóvenes universitarios forzados a buscar empleo fuera de España en una migración masiva que no se veía desde los años 60.

Ayer en el debate del estado de la nación, se le reprocharon muchas cosas a Rajoy, se le dijo de despertara de su estado hipnótico, que saliera de la Matrix, que vivía en un país multicolor como el de la abeja Maya, se le exigió que dimitiera, pero Rajoy no hizo caso, los necios no entienden de razones.

martes, 28 de enero de 2014

Nos gobiernan unos necios

“El peor analfabeto, es el analfabeto político; no oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos…”
Bertolt Brecht

He vuelto... Después de este año sabático, en que mi vida ha dado un giro de 180 grados con la llegada de mi hijo Arnau, he vuelto a escribir. Y como no escribir cuando acabas de ser padre, sobre el Derecho a parir o no parir de las mujeres, si, un Derecho con “D” mayúscula, un derecho de ellas y solo de ellas, que un ministro supernumerario del Opus Dei se ha cargado con una ley que no solo vuelve a penalizar el aborto tal y como se establecía en 1985, sino que “corrige” y elimina el supuesto en el que, si existía riesgo para la salud de la madre, se despenalizaba su práctica. Como será de bizarra la nueva ley que hasta miembros de su propio partido se han pronunciado en contra, eso sí, en voz bajita, no vaya a ser que los riñan.

Pero que se puede esperar de un gobierno que diseña una ley mordaza que pretende limitar derechos fundamentales como el de reunión, el de manifestación, el de expresión; una ley cuyo único objetivo es meterle miedo en el cuerpo al personal para tener a los ciudadanos dóciles y calladitos. Imaginen como será esa ley para que los medios de comunicación más influyentes de todo el mundo como The Guardian de Reino Unido o Die Tageszeitung de Alemania acusen a Rajoy de ir camino a una dictadura.

Y que podemos esperar de un presidente que, según la investigación en curso en manos de un juez de la Audiencia Nacional, presuntamente, ha recibido dinero negro durante 11 años del tesorero de su partido ahora convicto. Un  presidente presuntamente corrupto, en la mayoría de los países del entorno europeo, dimitiría por mucho menos.

Pero en España no, en España se premia la mentira y la corrupción con votos, pues es un país de analfabetos políticos, quienes se enorgullecen de decir que la política no les gusta pues todos son iguales y por eso no votan, por eso no les representan… Graso error, si te representan, aunque no les votes.

Porque no les has votado deciden por ti, crean leyes de educación donde la asignatura de religión (católica) tiene el mismo valor académico que matemáticas o lengua, en un estado cuya constitución lo define como aconfesional.

Porque no les has votado duplican las tasas de las universidades públicas y ponen en la calle a la mitad de los profesores, de esta forma ya no seremos un país de analfabetos políticos, solo de analfabetos.

Porque no les has votado cierran plantas enteras de hospitales públicos y recortan medicamentos, personal sanitario y prestaciones con el único fin de que sus amiguetes de las mutuas hagan negocio con la sanidad pública.

Porque no les has votado, no tendrás convenio colectivo que proteja tu relación laboral, si aún la tienes.


Porque no les has votado, ni a ellos ni a ninguno, porque no te representan, porque todos son iguales, porque no te gusta la política, por eso y solo por eso nos gobiernan unos necios.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Mi ultimo post


Bueno, pues esta será la última vez que escriba una entrada y quizás nadie llegue realmente a leerla, bueno esto según los mayas ya que mañana se acaba el mundo ¿no? Bueno, según los mayas no, según, mas bien, la multitud de teorías “conspiranoicas” que han surgido en el último año sobre el fin del llamado “calendario maya”.

Algunos de los que me conocen personalmente saben que unos de mis “hobbies” son los temas paranormales y las teorías de la conspiración; me gusta leer acerca de estos temas más para “desconectar” que por creerme realmente la cantidad de chorradas que se dicen sin ninguna base solida. Al fin y al cabo lo “oculto” siempre ha resultado fascinante al ser humano y bien que mal, muchas de las ciencias actuales comenzaron siendo conocimientos mágicos.

Pues bien, desde hace más de un año ha habido en internet una creciente aparición de artículos sobre el “inminente” apocalipsis maya. Y yo me pregunto ¿realmente la cultura maya vaticinó un futuro “fin del mundo”? La respuesta es no; el “calendario maya” consiste en una serie de estelas de piedra con glifos que representan, si, un extraordinario sistema de medición del tiempo basado en observaciones celestes tan precisas que la comunidad científica las sigue estudiando. En esas estelas se determinan, como en un calendario, una serie de eventos importantes (para los mayas de aquel entonces) y es gracias a la comparación de esos eventos sucedidos en el pasado con nuestro calendario actual (gregoriano) que se ha podido determinar que el calendario maya comenzó en el 11 de agosto del 3114 a. C. Así mismo se ha llegado a la conclusión que la última fecha coincide con nuestro “fatídico” 21 de diciembre de 2012.

Bueno, pues en estas estelas, concretamente en una (que es la única que determina un evento para ese día) ni remotamente se hace referencia a ningún fin del mundo ni nada similar; tan solo se habla del retorno de un dios, que además no es ni siquiera Kukulkan, que tendría más sentido profético ya que es el equivalente maya a Quetzalcoatl quien, según la tradición, prometió a su pueblo volver de su exilio; el dios que retornará, según la estela número 6 del sitio arqueológico de Tortuguero en Tabasco México, es Bolon Yokte deidad relacionada con la guerra y la transformación. Si nos detenemos a pensar un poco, el calendario maya, como los sistemas de medición temporal de las culturas mesoamericanas, era cíclico e íntimamente ligado a su mitología. Para los mayas de aquel entonces, pues, cada 5.126 años terminaba un ciclo (una era) y comenzaba otro, lo cual supone en sí mismo, una transformación, y la forma más habitual que aquellos hombres y mujeres conocían para la transformación era la guerra; por tanto, simbolizar la finalización de una era con una deidad relacionada a esa transformación resulta bastante razonable aunque, para muchos conspiranoicos, resulte decepcionante el hecho de que no vayan a venir hordas de seres extraterrestres de características reptiloides a someter a la raza humana.

A partir de aquí, se empezaron a relacionar profecías de distintas (y muchas veces dudosas) procedencias; des de las, también mayas (pero escritas muchos siglos después), contenidas en los libros del Chilam Balam (donde, como dato curioso, si que se habla del retorno de Kukulkan) hasta las apariciones en televisión de una presentadora japonesa que se hace llamar Princesa Nakamuru que cuenta como fue contactada a través de “su tercer ojo” con extraterrestres quienes le dijeron que el 22 de diciembre habría 3 días de obscuridad total. Pasando por interpretaciones rebuscadas del tercer misterio de Fátima o de las Centurias de Nostradamus.

En fin, lo curioso del fenómeno apocalíptico que estamos viviendo estos días no es que en realidad vaya a pasar algo excepcional mañana, si no que la gente se lo está creyendo de forma masiva. Encuestas en EEUU hablan de que el 50% de los estadounidenses cree que el mundo se va acabar el 21 de diciembre; ya sé que los gringos son muy fanáticos y crédulos, pero esa cifra es del 20% en España. Los seres humanos tendemos siempre a pensar que estamos en el peor momento de la historia de la humanidad, que somos lo peor que ha parido esta tierra, que vamos a peor y esto no hay quien lo pare.

Detengámonos un momento a pensar ¿realmente estamos tan mal? Yo diría que no. Otro de mis “hobbies” es la historia. En la Edad Media los seres humanos vivían un promedio de 40 años, de hecho alguien de mi edad estaría terminando su vida y ya tendría nietos adultos. En la Edad Media, lo normal era que se viviera en guerras constantes que duraban generaciones enteras; las pestes que acabaron con el 75% de la población de Europa en esos años, harían que nuestras epidemias y enfermedades parecieran catarros en comparación. Hasta bien entrado el siglo XVIII no existía el concepto de “matrimonio por amor”, eso, el amor, es un “invento” del Romanticismo. La esclavitud fue abolida en la mayor parte del mundo hace poco menos de 200 años. Hoy vivimos el doble, y en mejores condiciones físicas y mentales que hace 100 años. Somos capaces de comunicarnos en un instante con alguien que vive del otro lado del mundo. La vida de los demás, hasta hace muy pocos siglos no valia nada y ahora somos capaces de dar la nuestra por la de los demás. Las guerras hoy, si, son terribles, pero ni por asomo suponen las sangrías de hace 500 años. Hay mucho por hacer aun, Africa, Asia, America… Pero avanzamos, y a pasos agigantados, aunque no lo creamos, aunque veamos el futuro negro. La crisis quizás sea la peor del siglo XX, lo es sin duda, peor incluso que la del 29. En España hay familias, cientos de miles, que no celebraran una Navidad mejor que la del año pasado. Rajoy es jilipollas, directamente, así, sin anestesia. Los gobiernos aprietan, si… No se trata de tapar el sol con un dedo. Pero tampoco se trata de tirarse a la “tremenda”, lo que está mal, hay que cambiarlo, y eso solo lo podemos hacer entre todos, y estoy convencido que lo haremos, que aparcaremos nuestras diferencias, veremos hacia adelante.

Tranquilos, que no me estoy ablandando, seguiré de cascarrabias, tocando los cojones, solo que me parece que en algo sí que acertaron los mayas, que es una época de cambio y que ese cambio lo veremos nosotros porque lo generaremos nosotros, todos… No tenemos de otra. Asi que os deseo un feliz fin del mundo y nos vemos, si los mayas lo permiten, después del solsticio de invierno.

martes, 27 de noviembre de 2012

Tu libertad de expresión termina donde empieza el "share"


Hace un año más o menos un conocido bloguero, Pablo Herreros, inicio una petición a través del portal change.org, donde se dirigía a las principales marcas que se anunciaban en el espacio televisivo de “La noria” de Telecinco. En dicha petición solicitaba a las mencionadas marcas que retirasen su publicidad de ese espacio ya que le parecía inmoral que se hubiese invitado a participar en ese programa a la madre del “Cuco”, uno de los principales acusados de la violación y asesinato de Marta del Castillo; más aún, días antes había trascendido en los medios de comunicación españoles que la mujer en cuestión habría cobrado entre 9.000 y 10.000 euros por su intervención en el programa presentado por Jordi González. La respuesta no se hizo esperar y miles de personas firmaron la petición de la que todos los anunciantes se hicieron eco retirando su publicidad del programa. Resultado final: “La noria” dejo de emitirse por falta de anunciantes.

Un año después, y cuando parecía que el asunto había sido olvidado, la empresa Mediaset propiedad de Silvio Berlusconi y de la cual es parte Telecinco, se ha querellado en contra de Pablo Herreros acusándolo de un delito de amenazas y coacción por el asunto reseñado en el párrafo anterior. En la acusación le solicitan cerca de 4.000.000 de euros y 3 años de prisión, además de solicitar el embargo precautorio de sus bienes.

La cuestión aquí no es que el Juez haya aceptado a trámite la querella, lo cual ya es sorprendente; si no la actuación, a mi juicio, “gansteril” que Telecinco está llevando a cabo para intimidar a cualquiera que intente cuestionar sus contenidos televisivos.

Es bien cierto que cualquier cadena de televisión tiene el pleno derecho de invitar a quien quiera a sus programas, siempre que no se incurra en un delito; y, aunque me parece de mal gusto e incluso obsceno, invitar a la madre de un asesino y violador a un plató de televisión no es ilegal. Ahora bien, ese derecho, como cualquier otro, debe ejercitarse asumiendo las consecuencias que pudiese acarrear, y en este caso, la consecuencia fue que a muchos espectadores, como Pablo Herreros, les pareciera inmoral y en el ejercicio de su propia libertad de expresión se lo hicieran saber a los anunciantes de dicha cadena. En la petición que Pablo Herreros promovió, en ningún momento se condiciona la retirada o no retirada de la publicidad a acción alguna en contra de las marcas receptoras de la mencionada petición; sencillamente se apela a su buen juicio y a su integridad moral, e incluso se asume el desconocimiento por parte de las marcas del hecho de que su publicidad se colocara en ese espacio concretamente, ya que los anunciantes suelen comprar paquetes publicitarios por un periodo largo de tiempo y es la cadena de televisión la que determina en que programas se insertan los anuncios.

Dicho lo anterior, me pregunto ¿La libertad de expresión de una cadena de televisión es mas legitima que la libertad de expresión de cientos de miles de ciudadanos que firmaron la petición iniciada por Pablo Herreros?


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NOTA DE ULTIMA HORA (ACTUALIZACION)
Una hora despues de haber publicado esta entrada he recibido un correo con la buena noticia de queTelecinco ha anunciado que retirará la querella... !En hora buena Pablo!

lunes, 5 de noviembre de 2012

14N ¿sirve de algo?


Hace mucho que escucho voces que, desgarrándose las vestiduras, vociferan que “las huelgas no sirven para nada”, “que no es forma de salir de la crisis”, “que dañan la imagen del país”, “que los sindicatos son unos oportunistas y vividores”, “que lo que hay que hacer es ponerse a trabajar y punto”… En fin, todas esas voces gritan y gritan, pero no aportan nada, no dan alternativas. Si la huelga no sirve para nada ¿Qué es lo que se supone debemos hacer?

Las únicas herramientas legales que tienen los ciudadanos en democracia para demostrar su malestar y ejercer presión al gobierno, son el derecho a manifestarse y el derecho a la huelga; todo lo que no pase por ahí es ilegal y susceptible a ser sancionado.

Los hechos son los que son:

Las medidas impuestas por este gobierno y el anterior para combatir la crisis no han surtido efecto, más aún, han empeorado la situación social y económica de los ciudadanos.

El actual gobierno ha mentido durante su campaña electoral ya que está haciendo justo lo contrario a lo que prometió; ha subido impuestos como el IVA encareciendo el coste de la vida; ha recortado de manera muy importante el salario de los empleados públicos; ha recortado los presupuestos de sanidad y de educación trayendo como consecuencia despidos masivos, saturación de los servicios sanitarios y sobre-población del alumnado en los colegios; ha duplicado las tasas en las universidades públicas, lo que trae como consecuencia el abandono de los alumnos que no pueden permitirse pagar matriculas tan caras, ha congelado las pensiones a los trabajadores jubilados; ha suprimido las ayudas a la dependencia; ha establecido el co-pago sanitario, encareciendo el coste de los medicamentos; ha subido el transporte público; ha reducido el seguro de desempleo en un 20%...

Las medidas impuestas por el actual gobierno no han reducido el déficit ni han creado empleo, de hecho la tasa de desempleo ha subido hasta rebasar el 25% (6.000.000 de personas en situación de desempleo de las cuales más de 2.000.000 no reciben prestación alguna).

El actual gobierno no ha perseguido el fraude fiscal, es más lo ha incentivado diseñando la llamada “amnistía fiscal” que consiste en que aquellas sociedades que estén fiscalmente irregulares paguen solo el 10% de lo adeudado para que el resto sea condonado.

Este gobierno ha diseñado e impuesto unilateralmente una “reforma laboral” que deslegitima la negociación colectiva privilegiando acuerdos de empresa aún cuando estos supongan condiciones inferiores a las establecidas en los convenios colectivos. Esa misma reforma laboral permite que una empresa aplique un ERE (expediente de regulación de empleo) o lo que es lo mismo, un despido colectivo, sin tener que demostrar ante la autoridad nada, con solo suponer que se ganará menos en el futuro o con haber ganado menos durante 9 meses se puede aplicar sin ni siquiera esperar a que termine el año  fiscal. Otra “innovación” de esta dichosa reforma laboral es que las empresas de menos de 50 trabajadores pueden imponer hasta un año de prueba en los contratos, lo que supone flexibilizar al máximo el despido durante ese año, en el cual, si hay despido, no procede indemnización alguna; por no hablar de la reducción en la indemnización en caso de despido improcedente que bajó de 45 días a 33 por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades…

Este gobierno ha diseñado un nuevo código penal que criminaliza la “resistencia pasiva”, la convocatoria de manifestaciones (si estas se tornan “violentas”) y el ejercicio de la libertad de prensa (al grabar a policías reprimiendo manifestantes).

El actual gobierno mira para otro lado cuando desahucian a más de 160 familias diarias.

Estos son solo algunos hechos, no son puntos de vista, son hechos, están pasando, no los exagero (es más, yo creo que en algunos me quedo corto). Ante esta situación y ante la terquedad del gobierno de insistir en medidas que no provocan el efecto deseado, sino lo contrario, me pregunto ¿Qué es lo que se supone tenemos que hacer? ¿Callar? ¿Aguantar?

En mi discurso, cuando escribo, suelo ser agresivo, lo reconozco, a veces me paso; pero no pretendo ni deseo un Estado de Excepción, ni una guerra civil, ni nada por el estilo. Creo que nadie, en su sano juicio, desea algo así; ni tampoco digo que vaya a pasar, al menos no por ahora, creo que, afortunadamente, aún estamos lejos de que la ruptura social provoque semejante caos. Sin embargo, aunque soy optimista, creo que la sociedad debe despertar, debemos darnos cuenta que las únicas herramientas legales que tenemos son las que son y debemos hacerlas valer, es nuestra obligación como ciudadanos.

Las huelgas sirven y de mucho; sirven para no callarnos; sirven para decirle al gobierno que ya no aguantamos más, que las cosas tienen que cambiar porque si no, no va haber ciudadanos que gobernar; sirven para demostrar que somos muchos y que ellos gobiernan para nosotros, que su principal prioridad debe ser el bienestar de sus gobernados; sirven para decirles a los gobernantes que si no saben cómo gobernar que den paso a otros…

No veo otra vía democrática para solucionar los graves problemas que tiene nuestra sociedad, si alguna de esas voces, de las que hablo al principio de la entrada, conoce alguna solución alternativa, que la diga… Entre tanto el 14 de noviembre ejerceré mi derecho a la huelga y mi derecho a la manifestación para exigir solo cuatro cosas: Trabajo, vivienda, sanidad y educación ¿es mucho pedir?