jueves, 12 de marzo de 2009

A proposito del 11M

¡Que pena!... ¡Que pena dan!... ¡Vergüenza ajena!, es lo único que inspiran algunos personajillos que militan en la derecha casposa de España, esos que, cinco años después (con sentencias firmes del Tribunal Supremo, después de un juicio que duró cuatro años y con reivindicación casi inmediata de la organización terrorista internacional que se adjudico el atentado), aún sostienen la “teoría de la conspiración”, aún hoy hacen declaraciones tan absurdas como: "la intención de los atentados era un vuelco electoral", esta perla aparece publicada en el libro “La cuarta trama” del abogado José María de Pablo. En dicho libro, el señor de Pablo sostiene que al día de hoy no se ha investigado a los verdaderos autores de la tragedia, sugiriendo así que la masacre fue planificada por ¿el PSOE?

Cuando me refiero a la “derecha casposa”, me refiero también a individuos como Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, diario en el que desde el primer momento defendió  (y defiende) la “teoría de la conspiración”, y que, el domingo 8 de marzo, publicó una conversación de Jamal Zougam, condenado a mas de 40.000 años de prisión, por ser uno de los autores de la masacre, en la que defendía que "la investigación de los atentados consistió en inventar cualquier cosa para que pareciera culpable" y al día siguiente ese mismo diario defendía que la policia podría haber ocultado pruebas que apuntaban hacia la inocencia de Jamal Zougam.

Vamos a ver ¿una conversación telefónica de un sentenciado por actos terroristas en la que el mismo sostiene a su interlocutor que es inocente es prueba de su inocencia?... Uff ¡vaya ji-li-po-lles!, lo siento, ¡yo no puedo entender como algunos fachitas de poca monta se pueden llamar periodistas!

Bueno, después de mi aspaviento emocional por el cual pido una disculpa al lector, continúo.

Lo que verdaderamente preocupa, no es que algunos medios de comunicación tanto impresos como electrónicos tengan en sus plantillas retrogradas que sostengan afirmaciones tan abyectas como la que motiva el presente escrito, o que añoren abiertamente los años de la dictadura (por que no son capaces de pensar por si solos y sienten la necesidad de tener un tirano que les muestre el camino), ¡no, que va!, eso no es lo importante, es mas, yo diría que el que suelten por esa boca la sarta de idioteces que son capaces de soltar demuestra que en este país al menos existe la libertad de expresión. Lo que en realidad me inquieta y, a mi parecer, es preocupante es que exista tantísimo ciudadano que se lo crea, que no haga un verdadero ejercicio intelectual y deductivo utilizando el sentido común… Ya lo dijo Horae Greele “el sentido común es el menos común de los sentidos”

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